Siete años después, la reina Letizia ha vuelto a apostar por la tiara Cartier. Lo ha hecho para la cena de gala que los monarcas celebraron en el Palacio Real con motivo de la visita de Estado del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, y la primera dama, Elke Büdenbender.
Para la ocasión, la soberana lució un sofisticado atuendo, integrado por unas sandalias de Martinelli x Redondo Brand con un vestido de escote cuadrado que incorporaba mangas cortas con detalles de pedrería. El diseño, de líneas limpias, dejaba protagonismo absoluto a la joya que llevaba en la cabeza, que acaparó todas las miradas. Motivos no le faltan: doña Letizia solo la ha lucido en otra ocasión, con motivo de la cena que hicieron en 2018 en honor al presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa. En aquella ocasión, doña Letizia lo combinó con un vestido azul de perlas, firmado por Ana Locking.
Historia de la tiara Cartier
La tiara Cartier no está solo de actualidad por las pocas veces que la hemos visto. También por su historia y, más concretamente, por su dueña original. La casa francesa ideó esta pieza en perlas y diamantes para la reina Victoria Eugenia de Battenberg, a la que TVE ha dedicado una miniserie y las Galerías de las Colecciones Reales, una exposición que se inaugurará el próximo 3 de diciembre. La joya, con motivos de inspiración egipcia, fue un encargo del rey Alfonso XIII para su esposa. Hubo un tiempo en el que esta tiara incluyó unas esmeraldas que Ena recibió de su madrina, la emperatriz Eugenia de Montijo, pero con el tiempo estas piedras preciosas, con las que la soberana se fotografió con un collar a juego, fueron sustituidas por las perlas. La casa Ansorena fue la responsable de dicha labor.
En el exilio, Victoria Eugenia vendió dichas esmeraldas (que compró, por cierto, el sah de Persia para Farah Diba). Al morir la soberana, su hija la infanta María Cristina heredó la corona. El rey Juan Carlos I llegó a un acuerdo con ella (era su tía) para que la pieza en cuestión se quedase en el joyero real, convirtiéndose en una de las favoritas de doña Sofía. También la llevó la infanta Cristina, en la boda de Victoria de Suecia.
Carlos Alvarez/Getty Images

Más historias
Los bolsos jelly son el accesorio más refrescante (y multiusos) del verano 2026
La luna llena de fresa vuelve este 30 de junio de 2026 y estos son sus tres mensajes clave, según una astróloga
Caída del pelo: la diferencia entre perder cabello y el adelgazamiento capilar