Menorca también fue el escenario elegido por la influencer Mónica Anoz e Ignacio Álvarez Sanjuan para su boda, celebrada el pasado 31 de mayo en el Hotel Amagatay. “Cuando conocí a Ignacio hace casi ocho años, descubrí Menorca y me pareció mágica. Lo que nunca imaginé es que, años más tarde, mi cuñado abriría aquí el Hotel Amagatay de Annua Signature Hotels, y que mi madre, Virginia Nieto, sería la encargada de todo el diseño y del paisajismo. El proyecto fue tan significativo para ella que vivió un año entero en la isla durante la obra, y nosotros la acompañamos muchas veces. Por eso, celebrar nuestra boda en Amagatay fue mucho más que elegir un sitio bonito: fue un reencuentro con un lugar lleno de recuerdos compartidos, con la familia y con la historia que hemos construido juntos”, confesó Mónica.
Bajo la dirección creativa de Gab Foods y con ayuda del wedding planner Pepe Pisa, Mónica Anoz dio forma a la boda de sus sueños. “Desde el principio, quise que nuestra boda fuera una celebración alegre, llena de color y energía positiva. Siempre he sentido una conexión especial con el arte, y uno de mis libros de pintura favoritos, Seven Illustrated Books (1952–1959) de Andy Warhol, se convirtió en el punto de partida para todo el concepto visual. Sabía que tenía que estar presente de alguna manera”, comentó la estilista, creadora de contenido y fundadora de la marca Trenza.
Para el gran día, Mónica tenía claro que quería vestirse de de Chanel. “Me fascinan sus diseños, los desfiles, la estética atemporal de la maison… ser una novia Chanel era una ilusión que llevaba dentro desde hace años”, dice la fundadora de Trenza. Además, Chanel es una firma muy importante para Mónica, ya que fue una de las primeras marcas que confió en ella cuando empezó su andadura en el mundo de la moda. “Estuve buscando sin parar, hasta que un día lo vi en internet, en una tienda de subastas, y fue un auténtico flechazo. Sin embargo, no conseguía contactar con ellos”, contó. “Y entonces sucedió la magia de las redes sociales (o del famoso algoritmo): apareció en mi perfil una tienda vintage de Los Ángeles, Timeless Vixen, y allí estaba mi vestido de Chanel. Rápidamente escribí a Lauren Lepire, una coleccionista especializada en piezas de archivo únicas. Fue encantadora, muy resolutiva y me acompañó en todo el proceso: me ayudó con las medidas, me contó la historia de la pieza y cuidó cada detalle. Me lo envió con todo el cariño del mundo y lo recibió mi padrino en Miami», desveló. El vestido resultó ser un Chanel Alta Costura de organza del año 1975, concretamente el look 49 del desfile de Alta Costura de ese mismo año, que combinó con zapatos de Vibi Venezia.


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