Dotado con 12.000 € y la publicación del libro en la Colección Visor de Poesía, el premio otorgado por la Fundación Loewe le ha servido a Leonor Pataki para proyectar una vida más vinculada profesionalmente a la literatura de lo que había estado hasta el momento, ya que en la actualidad se dedica a las artes visuales e imparte talleres de arteterapia para niños. “Yo no me consideraba poeta hasta ahora. Todo lo que he escrito ha sido desde un lugar muy personal, muy íntimo. Me ha gustado siempre tener diarios. De hecho, uno de mis libros de referencia es El libro de la almohada, de Shei Shonagon. Ella, una dama de la corte japonesa de los albores del s.XI y que documentaba todo lo que vivía, ha sido una de mis inspiraciones”.
Pero no es la única. En varios poemas, Pataki incluye versos de otras de sus autoras de cabecera, de Louise Glück a Gabriela Mistral, de Wisława Szymborska a Simone Weil. “La obra de muchas de las escritoras a las que admiro tiene una deriva existencialista, un poco depresiva incluso (ríe), que me ayuda a aterrizar. Ahondan en esa lucha que hemos tenido históricamente las mujeres por que se nos escuche”, comenta la de Oaxaca, que ha compartido los focos a su paso por la capital española con el argentino Hugo Mujica, ganador en la categoría absoluta del premio por la obra Las hojas, la brisa, y la luz danza las sombras.
En Una madeja de estambre, siempre con el universo gatuno como referencia, ‘el amor no se exige, se negocia’. Las ausencias temporales, las idas y venidas, no son elementos que desestabilicen, sino expresiones del ser que favorecen el encuentro genuino con el otro. “Para mí, el amor es sinónimo de libertad. Sí, nos acompañamos, pero no somos ni del uno ni del otro. En el caso de los gatos, se desesperan si están encerrados. A veces, me da miedo dejar al mío salir a la calle. Pienso que le puede pasar algo: que va a tener un accidente o que lo van a envenenar; pero él se vuelve loco estando dentro, aprisionado por mí. Al final, entiendo que le voy a hacer un daño mayor si por mi aprensión a que le pase algo, lo dejo adentro. Mientras yo estoy tranquila, él está sufriendo”, reflexiona y ahonda: “La vida en pareja, si se da ese entendimiento mutuo, es muy bonita. Pero también lo es el estar solo, el disfrutar las cosas que puedes hacer contigo mismo sin que haya otra persona influyendo en el entorno. Atender a tus pensamientos. El espacio propio para mí es muy importante. Una sola habitación para los dos se me hace demasiado. Mi mente no se aclara si no tengo mi momento a solas”.

Más historias
Naomi Osaka sobre su look en Wimbledon 2026: “Me gusta utilizar la moda como medio para contar historias”
Karol G se confiesa ante Rosalía en el ‘LUX Tour’: “En el aeropuerto, en la sala de espera… ya no”
Luna llena en Capricornio: este es el ritual que debes hacer entre el 28 de junio y el 2 de julio para liberarte de lo que te impide triunfar