Los zapatos con flores tridimensionales han llegado para destronar al minimalismo
¿Quién dijo que el ‘lujo silencioso’ seguía siendo tendencia? Desde luego, no las casas ni los diseñadores que mostraron las tendencias de primavera-verano 2026. Basta con fijarse en los accesorios vistos sobre la pasarela, que lo tienen todo… menos minimalismo. Es cierto que las flores pueden parecer un recurso demasiado obvio para la temporada, pero a las puertas de este nuevo año se reinventan y se presentan en versiones y formatos inesperados. Un buen ejemplo es Dior, en el primer desfile de Jonathan Anderson al frente de la casa. Entre los futuros objetos de deseo, destacan unos mules de tacón bajo, confeccionados en tejido satinado y rematados con una rosa tridimensional, como guiño al legado de Christian Dior y a su conocida fascinación por las flores.
En Rabanne se repite la idea, aunque en versión plana. Para la primavera-verano 2026, Julien Dossena explora los códigos del verano y de los años cincuenta a través de jerséis muy lujosos, crepés, jacquards y relieves, retomando los códigos de la alta costura, pero con tejidos más ligeros y fluidos. El resultado son zapatos florales cuyas proporciones evocan las hojas de una palmera o bailarinas de punta afilada con el contorno adornado por flores rojas y blancas. Una demostración más de que, en 2026, la exuberancia floral pisa fuerte y deja atrás cualquier atisbo de discreción.



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