27/06/2026

Maquillarse diferente para una fiesta con ‘glitter’ y colores pastel: lo he intentado (a mis 43) y esto es lo que ha pasado

Maquillarse diferente para una fiesta con ‘glitter’ y colores pastel

Para temas de maquillaje, y especialmente cuando pienso en maquillaje de ojos, soy un poco ‘sota, caballo y rey’. Me encanta probar diferentes productos, pero siempre me muevo en la misma línea y en la misma gama cromática: ojos marcados en tonos marrones y labios nude. Y por mucho que la serie Euphoria despertase en mí el deseo de experimentar con el glitter y los tonos pastel –lo que me llevó a atesorar paletas de sombras de ojos por encima de mis posibilidades y las de mi cuarto de baño–, el deseo se quedaba en una fantasía que, si alguna vez llegaba a materializarse, no tenía un final feliz.

Había días que me deleitaba viendo esos looks e imaginaba en mi cabeza la posibilidad de hacerme algo parecido. En alguna ocasión puntual, cuando tenía tiempo y ganas, intentaba pasar a la acción y ejecutarlos, pero nunca, nunca, llegaba a pisar la calle con ellos. Me sentía rara, disfrazada, como si llevara algo ajeno a mí. Así que terminaba por desmaquillarme y vuelta a empezar (no sin antes lamentarme por la ocurrencia que me haría llegar tarde).

Cómo salir de la zona de confort

Como bien me dijo Sam Visser, maquillador de la troupe Kardashian-Hadid, el mejor truco de maquillaje es estar cómoda. “Es cierto que está bien traspasar los límites y experimentar, pero lo importante es abrazar lo que te hace sentir segura. No ponerte lo que alguien te dice o lo que es tendencia, sino lo que te hace sentir bien”, me contaba cuando le entrevistaba el pasado mes de abril por su fichaje como maquillador global de YSL Beauty. Una frase que me venía como anillo al dedo para justificar mi pudor en este terreno.

Por supuesto, la grabé a fuego para usarla como recurso mental para instalarme en mi zona de confort beauty, esa que me lleva cada día cuál autómata a repetir el mismo maquillaje al que solo concedo alguna variación marcando más la intensidad del lápiz de ojos o con un tono de labios algo más claro o más oscuro. ‘Total, lo importante es sentirse cómoda, lo dice Sam Visser,’ me repetía a mí misma.

Sin embargo, en plena temporada navideña de eventos varios, vuelvo a fantasear con la idea de probar y de verme diferente. Al fin y al cabo, como dice la makeup artist Alex Saint, “el maquillaje está muy vinculado con el estado de ánimo. Y es algo que al final del día lo borramos y se va, así que si el cuerpo te pide algo nuevo, adelante”. El riesgo (entiéndase la ironía) es mínimo, solo hay que saber bien por dónde empezar. Claro, no se trata de pasar de 0 a 100, es decir, si el lápiz de ojos marrón es mi particular vestido negro en cuestiones de maquillaje de ojos, puede que comenzar el cambio entregándome a una sombra de ojos azul celeste hipermetalizada no acabe del todo bien. Es un fracaso anunciado.

Pequeños cambios que sí funcionan

Por ello, en mi particular viaje hacia la experimentación he preferido ir poco a poco, pero teniendo muy presente una máxima que me cuenta Saint cuando le explico mi deseo de cambiar. Para ella, que me entiende perfectamente porque asegura que cuando se maquilla a sí misma le cuesta salir de los parámetros con los que se ve favorecida, hay una regla infalible: “Cuando me quiero ver distinta decido qué es lo imprescindible para mí (en mi caso son los labios nude delineados) y cambio otro elemento, pero sin alterar el maquillaje de la boca. Puedes probar a subir el colorete, hacerte unas pecas, definir las cejas… pero manteniendo lo que has decidido que es irrenunciable”.

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