“Ese devenir ha generado una sociedad que está violentada. Me pareció interesante la relación de la ficción con el odio y cómo a lo largo de la historia, y a través de mitologías, fuimos construyendo a un enemigo y la unión para enfrentarlo. Hay muchas formas de pensarnos y creo que esa es la más simple: crear un enemigo, un diablo o un monstruo. Pareciera que es la única forma de organización social en estos momentos críticos. Ahí había mucha ficción, mucha performatividad y me obsesiona ver que los políticos están adictos a provocar emociones muy definidas en los votantes para sentir que los apoyan”.
Matías Umpierrez ha estudiado durante dos años todo lo que busca contar a través de su propuesta escénica. Un trabajo de campo que le ha llevado a intentar comprender el porqué de ese odio que emana de tantos grifos. “Pienso que, lamentablemente, siempre hemos estado en puntos parecidos. Investigo como un artista, no como un académico, y eso me permite trabajar sobre la percepción de la sensibilidad a lo largo del tiempo”, reflexiona. “Desde el punto de vista sensible hemos estado en lugares parecidos, pero a medida que ha pasado el tiempo se ha dado muchísima más amplificación a partir del canal de comunicación de esta era. Es humano ser solidario y buscar la paz, pero también lo es la violencia y el asesinar”.
Con todas sus piezas busca Umpierrez llevar al espectador a lugares que no transita el teatro más convencional y en Play no es diferente. “Me ubico en una frontera, entre disciplinas y modos de sentir. Nací siendo hijo de inmigrantes y fui acumulando diferentes culturas. Desde la frontera se puede dialogar por todas las partes”, introduce el autor. “La obra nos lleva al espacio común de diálogo que se achaca a las artes y no el algoritmo. Lo que intento con esta obra es generar ese espacio común. Es cierto que estoy trabajando sobre algo de lo que es la batalla cognitiva de nuestra época. Desde 2013 estoy preguntándole a las artes escénicas cómo se enfrentarán a la virtualidad, cuando el cuerpo físico se desmaterializa en nuestro día a día. En ese momento cree una pieza con actrices que se conectaban vía streaming desde distintos lugares del mundo, era una pieza muy extraña que la pandemia ubicó en una posición protagónica. Era algo que yo me cuestionaba en ese momento y la realidad lo colocó en el centro”, razona.
“Play propone el juego de la sobreinformación para que los espectadores tomen decisiones durante la pieza: hacia dónde quieren ver y cuál quieren que sea su experiencia cognitiva”, apunta. “El público va a leer y hay quien va a escuchar la música porque es una pieza más sonora, también más visual porque hay cabezas de personas que nunca existieron, marionetas o elementos analógicos que son traídos como fósiles de la tecnología. Es el público el que termina proponiendo el montaje. Espero que el verdadero escenario sea la cabeza del espectador”.

Más historias
Amazon Prime Day 2026: 25 productos que una editora de ‘Vogue’ incorporará a su cesta de la compra
El truco para tener el pelo perfecto (y natural) es este cepillo alisador que no dejaré escapar en el Amazon Prime Day 2026
Viajar sin coche (en Italia): 4 de rutas que lo confirman como el destino perfecto para quienes no conducen