El pasado 4 de agosto, Meghan Markle cumplió 45 años y, tal y como mostró en sus redes sociales, lo celebró de vacaciones junto a su familia. Pero anoche tocó volver a la vida pública: los duques de Sussex asistieron juntos a la gala por el 40.º aniversario de la Fundación David Foster, celebrada en Victoria, Canadá.
La pareja es habitual en todo tipo de eventos con fines filantrópicos y, en esta ocasión, quisieron apoyar a su amigo, el legendario productor musical David Foster. Su fundación brinda apoyo financiero a familias canadienses cuyos hijos necesitan trasplantes de órganos que les salven la vida, ayudándoles con los distintos gastos que esto conlleva.
Como de costumbre, Harry y Meghan aprovecharon la aparición para casi transformarla en una cita romántica y de estilo. Ella escogió un vestido azul noche, minimalista y elegante como él solo, de la diseñadora canadiense Greta Constantine. La pieza, larga hasta el suelo, presentaba una silueta ajustada, así como un escote de un solo hombro, sutilmente abombado en la zona del pecho. La duquesa recogió además su melena castaña en un moño pulido y añadió un accesorio final cargado de significado: unos pendientes de zafiros y diamantes que en su día pertenecieron a su difunta suegra, la princesa Diana.
De izquierda a derecha: el príncipe Harry, Meghan Markle, Katharine McPhee y David Foster.Vito Amati/Getty Images


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