01/07/2026

Montse Prados, endocrinóloga: “Cuanto más crujiente y dorado el alimento, más envejecimiento provoca”

Los 5 mandamientos de las expertas para prevenir el envejecimiento desde la alimentación

La piel no solo se mima desde fuera, también refleja cómo la cuidamos por dentro. Y es que la alimentación influye directamente en la inflamación, el envejecimiento cutáneo y la luminosidad del rostro y, con esta premisa, las expertas nos explican sus cinco reglas básicas para que la piel se vea más sana y equilibrada desde dentro. Porque ya se sabe que somos lo que comemos, y priorizar alimentos frescos, naturales y ricos en nutrientes no solo mejorará nuestra salud general, también se reflejará directamente en una piel más firme, luminosa y joven.

1. Evitar las grasas saturadas y trans

“Estas grasas se asocian con una mayor inflamación sistémica y, por tanto, con un acné más frecuente”, explica la endocrinóloga y coach de salud Montse Prados, autora de La medicina que necesitas eres tú. Por su parte María Garayar, experta en dermatología estética, acné, rosácea y cirugía dermatológica, añade: “Pero no todas las grasas son malas, aunque es cierto que las grasas trans son las más perjudiciales no solo para la piel, también para la salud cardiovascular. Favorecen la inflamación sistémica, lo que puede agravar enfermedades inflamatorias cutáneas como el acné, la rosácea o la psoriasis. En cambio, las grasas saludables —como los ácidos grasos omega 3 y omega 6 presentes en el pescado azul, el aguacate o los frutos secos— son muy beneficiosas”.

2. No abusar de los azúcares refinados

“El exceso de azúcar favorece la formación de productos finales de glicación avanzada, que endurecen el colágeno y promueven las arrugas”, señala Prados. Garayar añade una clave importante: “Es importante entender que el colágeno no se come, se produce. Nuestro cuerpo lo fabrica a partir de los nutrientes que recibe, así que lo esencial es darle los materiales correctos. La vitamina C (presente en cítricos, kiwi, fresas o pimientos) es clave para esa producción, también ayudan los alimentos con zinc y cobre —como mariscos o frutos secos— y las proteínas de buena calidad, como pescado, huevo, legumbres o carnes magras”.

3. Reducir frituras y ultraprocesados

“Las frituras y los alimentos muy procesados están cargados de grasas oxidadas que generan radicales libres. Cuanto más crujiente y dorado está un alimento, más envejecimiento provoca”, advierte Prados. La regla es sencilla: cuanto más procesado, más daño para la piel.

4. Volver a la alimentación de siempre

“Cuando estés en el supermercado, piensa en comprar productos que podrían haber tenido en casa nuestros tatarabuelos. Esto es, alimentos no procesados y con pocos ingredientes en la lista”, recomienda Garayar. La nutricionista de Longevity Hub by Clinique La Prairie, Estefanía Álvarez, lo resume así: “Una piel sana empieza en el intestino. Los alimentos que más la benefician son los ricos en grasas saludables, antioxidantes y micronutrientes esenciales”. Su lista ideal incluye:

  • Grasas saludables: aguacate, aceite de oliva, frutos secos y pescado azul, que aportan omega-3 con efecto antiinflamatorio.
  • Antioxidantes: frutas y verduras de colores intensos (zanahoria, granada, espinacas, frutos rojos) cargadas de carotenoides y polifenoles.
  • Minerales esenciales: alimentos ricos en zinc y selenio como mariscos, huevos o legumbres, que favorecen la regeneración celular.
  • Fermentados naturales: yogur, kéfir o chucrut, que cuidan la microbiota intestinal y reducen la inflamación cutánea.

5. Priorizar lo salado frente a lo dulce

Todo lo que lleva azúcar está implicado en un proceso llamado glicación, en el que el azúcar daña proteínas como el colágeno o la elastina”, explica Garayar. Laia Puig, responsable de cosmética de LPG, detalla el mecanismo: “En la glicación, los azúcares —como la glucosa— se adhieren a proteínas del cuerpo como el colágeno y la elastina, responsables de la firmeza y elasticidad cutáneas. El resultado son moléculas dañinas llamadas AGEs (productos finales de glicación avanzada), que envejecen la piel, provocan líneas de expresión, arrugas, flacidez y pérdida de luminosidad”.

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