El álbum del que más se está hablando estos días –con permiso de Lux, de Rosalía, claro– es, sin duda, West End Girl, de Lily Allen, el disco que narra su dolorosa ruptura, con todo lujo de detalles, con el actor David Harbour. La portada del disco también ha tenido su cuota de viralidad en redes al tratarse de un retrato de la artista de inspiración clásica pero con un look contemporáneo. La autora de dicho cuadro es la artista española Nieves González.
Natural de Huelva y establecida en Granada, González recibió el encargo de la mano de Leith Clark, directora creativa del álbum. “Las conexiones llegan igualmente cuando existen afinidades verdaderas”, afirma la andaluza sobre cómo la distancia que media entre Londres y Granada no fue un obstáculo para que el proyecto cuajase. La artista, cuya práctica pictórica suele tender puentes entre la elegancia clásica arraigada en el Barroco y una visión actual y vanguardista, ha incorporado ese mismo sello en esta singular obra.
© Jose Albornoz
¿De dónde viene tu amor por la pintura?
La pintura forma parte de mi vida desde que tengo memoria. En mi casa no existía una tradición artística ni nadie que se dedicara a ello, pero empecé a pintar siendo muy pequeña; a los siete años, mis padres me apuntaron a clases de pintura. Más adelante estudié en Sevilla, en la Facultad de Bellas Artes, donde el enfoque está muy ligado a la tradición y al estudio de los grandes maestros, como Velázquez o Zurbarán. Esa base académica me marcó profundamente y sigue muy presente en mi manera de mirar y de pintar.
La directora creativa Leith Clark fue quien te contactó para hacer la portada del álbum de Lily Allen, ¿cómo ocurrió?
Leith Clark se puso en contacto conmigo a través de redes sociales y me transmitió que la idea que tenía para la imagen del disco encajaba muy bien con mi trabajo. En ese momento estaba encerrada en el estudio creando para varios proyectos y exposiciones, pero cuando me lo propuso tuve claro desde el primer momento que quería ir adelante.
Les interesaba especialmente cómo trabajo la tradición pictórica, lo cual sentían muy alineado con lo que querían transmitir en este este álbum: algo que se sintiera tanto atemporal como urgentemente presente.
© Jose Albornoz
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¿Te dieron libertad creativa para hacerla o tenían muy claro la imagen que querían proyectar?
Conocían mi obra desde el principio y quisieron adaptarla a la idea principal que tenían para el proyecto. A partir de sus primeras ideas hicimos varios bocetos y fuimos dando forma a la imagen hasta llegar a una versión final con la que ambas partes nos sentimos muy identificadas.
¿Cómo ha sido trabajar ilustrando a alguien tan conocido y en un proyecto tan personal como West End Girl?
La verdad es que sentí una gran responsabilidad, sobre todo porque quería que Lily, la dirección creativa y todo su equipo estuvieran muy contentos con el resultado. Al mismo tiempo, era consciente de que el proyecto iba a dar visibilidad a mi obra fuera de España, pero lo viví sobre todo como una oportunidad bonita de colaborar con personas a las que admiro. Además, siento que la música que ha creado Lily en este disco y su historia están muy ligadas a mi trabajo, en cuanto a que ambas creamos desde lo autorreferencial y lo íntimo, y esta conexión hace que me sienta aún más satisfecha y feliz de haber participado en esto.
La pintura es una rara mezcla entre un retrato pictórico clásico con un look completamente contemporáneo, ¿cómo diste con ese interesante territorio creativo?
Tiene mucho que ver con mis orígenes, con el lugar del que vengo y con todo lo que me ha acompañado desde pequeña. En Andalucía crecemos muy cerca de la tradición, de la historia y de una manera muy particular de mirar la belleza. Siempre he creído que esas imágenes antiguas tenían una nueva historia que contar en el presente, que es posible retomar testimonios, rehacerlos o quebrarlos. Siento que rebusco en las raíces, me coloco en un espacio familiar, y desde ahí me dirijo hacia el presente, hacia lo que me rodea y me preocupa.
Los abrigos tipo plumas suelen estar muy presentes en tus pinturas, ¿de dónde viene esta fijación?
Siempre me ha interesado la relación entre pintura y moda. Pienso, por ejemplo, en cómo Zurbarán representaba en su época las vestimentas y los tejidos con una sensibilidad increíble, casi como un elogio a la moda de su tiempo. La chaqueta acolchada funciona como un puente entre épocas. Me interesa rescatar imágenes y composiciones de la pintura clásica e introducir en ellas elementos contemporáneos como esta prenda, es un objeto democrático que trasciende clases sociales. Es una manera de situar esas escenas en el presente, de hablar del momento actual a través de la moda, los materiales y los objetos que nos caracterizan. En ese sentido, podría decirse que es casi una pintura costumbrista, pero reinterpretada desde la mirada contemporánea.
¿Tiene ahora Lily Allen el cuadro?
Digamos que el cuadro está donde tenía que estar.
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