Hace tan solo un par de meses daba HBO Max la sorpresa. I Love LA aterrizaría en la plataforma el 3 de noviembre dispuesta a revolucionar el panorama audiovisual tal y como todas las propuestas de su creadora, Rachel Sennott, han hecho en los últimos tiempos. Sucedió con aquella divertidísima Shiva Baby –la historia de aquella joven judía que contravenía todas las normas morales de su religión–, donde fue productora, y también con Bottoms, la película de instituto abiertamente queer y gamberra que se pudo ver en Prime. Aterriza ahora Sennott en HBO y lo hace con una serie de ocho capítulos en los que narra las peripecias de un grupo de amigos que viven y navegan las aguas de Los Ángeles, una ciudad que muchos ven como ese castillo de Oz al que llegar si lo que se busca en la vida es triunfar en el showbusiness.
Protagoniza esta historia la propia Rachel Sennott, como Maia, una joven que siempre está esperando el ascenso en una agencia de talentos. Junto a ella están Jordan Firstman, en el papel de Charlie, un diseñador de moda que vive muy por encima de sus posibilidades; Odessa A’zion, en el rol de Tallulah, una joven perdidísima en la vida que toma pocas buenas decisiones; True Withaker (sí, la hija de Forest), como Alani, la hija de un ejecutivo de un gran estudio de cine; Josh Hutcherson, en el papel de Dylan, el novio de esa desastrosa Maia, y Leighton Meester, en el papel de Alyssa, la dueña de la agencia en la que trabaja la protagonista. Todos ellos viven inmersos en el fake it till you make it en una ciudad en la que la ambición campa a sus anchas. Vogue España hablo con ellos desde, como no podía ser de otra manera, la ciudad de Los Ángeles.
“Tuve una reunión en HBO justo antes de que arrancara la huelga de guionistas. Mis agentes entonces me dejaron claro que era un encuentro muy informal, que no había presión de más”, explica Rachel Sennott sobre la génesis de este proyecto que es su primera serie como creadora, directora y guionista de quien es una de las figuras más cool de Los Ángeles actual. “Aparecí con el guion de dos pilotos, los presenté terriblemente mal mientras me preguntaban sobre el proyecto. Ninguno de los dos pensé que podían haber pasado la idea. Aprovecharon para preguntarme sobre mi vida y las movidas en las que estaba”, continúa. “A las dos horas me llamó mi agente para confirmarme que había conseguido venderles una idea. Mi respuesta fue que cuál de las dos, claro, pero no, HBO trabaja de un modo en el que buscan desarrollar contigo una idea que han percibido para escribir a partir de ahí un piloto, aceptarlo y después dando luz verde a la serie”.

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