22/04/2026

Pelo limpio por más tiempo (y más brillante al despertar): la rutina de 1 minuto antes de dormir que lo consigue

60 segundos para un pelo limpio por más tiempo, y más brillante cada mañana

Tengo un superpoder: por las mañanas desayuno, me ducho, me maquillo, me peino y me visto en, aproximadamente, media hora. Es cierto que mi desayuno se reduce a un café, la ducha es exprés, el maquillaje consta únicamente de los pasos más esenciales, con “peinarme” me refiero a hacerme una coleta de cualquier manera y la ropa la dejo elegida y planchada el día anterior. Al fin y al cabo, en hora punta el tiempo apremia y las horas de sueño se cotizan caras entre semana, por lo que cualquier minuto que se pueda recortar a esas rutinas intempestivas con las que una comienza el día es más que bienvenido (y se traduce en más tiempo con Morfeo).

El caso es que, por la noche, me redimo dedicando el tiempo necesario a las bondades del autocuidado. Eso sí, al cuidado capilar sigo dedicándole poquísimo tiempo. Y no por no tenerlo, sino por no necesitarlo: desde hace meses solo hago un paso antes de acostarme que no me lleva más de un minuto, y gracias al cual he notado un cambio sustancial en el aspecto de mi melena.

Fue Quique Sánchez, director creativo del salón madrileño Espacio Q, quien me lo aconsejó: “Aunque la mayoría de personas lo subestiman, hay muchos beneficios en el hecho de cepillamos el pelo durante al menos un minuto antes de irnos a dormir: este gesto ayudará a hidratarlo de forma natural, evitará enredos y roturas, reducirá el frizz, estimulará la circulación del cuero cabelludo –lo que beneficia al folículo capilar– y eliminará restos de productos de peinado, polvo y contaminación acumulados durante el día. Establecerlo como rutina es muy recomendable”. Dicho y hecho: al día siguiente noté más brillo y suavidad; además, tardé menos en peinarme por la mañana, ya que el pelo estaba desenredado. Y lo mejor: con el tiempo me di cuenta de que me aguantaba limpio durante más días. Así pasé de lavarme el pelo a diario a hacerlo día sí, día no, o incluso cada dos días.

Aunque tampoco es que haya yo descubierto la pólvora: en la época victoriana, las mujeres acostumbraban a cepillarse el pelo al menos 100 veces antes de dormir con un cepillo de cerdas de jabalí. Como el lavado del cabello no era tan sencillo, asequible ni frecuente como hoy, con este ritual lograban distribuir los aceites naturales del cuero cabelludo y retirar cabellos muertos, polvo y suciedad acumulada durante el día.

Hoy por hoy sabemos que no hace falta repetir el gesto un centenar de veces, pero sí hacerlo durante al menos un minuto, asegurándonos de pasar el cepillo por todas las zonas. Eso sí, no de cualquier manera ni con cualquier herramienta. Desde Espacio Q recomiendan el Paddle Brush de Aveda: “Es un cepillo universal, apto para todo tipo de cabellos, que desenreda sin tirones. Está hecho de madera y nylon, por lo que evita generar frizz y aporta brillo, y el tamaño de sus púas es perfecto en longitud y grosor. Siempre se empieza de medios a puntas y con movimientos suaves, sin tirones. Una vez desenredado el pelo, ya se puede peinar desde la raíz hasta la punta”, matiza Quique. Quién diría que sesenta segundos darían para tanto.

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