En materia de joyas, las tendencias no suelen cambiar demasiado de una temporada a otra. El barómetro sigue oscilando entre la estética minimalista y el maximalismo más absoluto. Sin embargo, si hay una apuesta diferencial en las apuestas de primavera-verano 2026, esa es sin duda la de la plata escultórica. Priman las piezas rotundas de este material, pero con formas que nada tienen que ver con lo que has visto antes (o casi). Las referencias más repetidas apuntan a un movimiento muy particular, que aquí desglosamos.
¿Qué es exactamente la joyería brutalista?
El término de brutalismo lo asociamos enseguida al tipo de arquitectura que surgió a comienzos de los años 50, como un derivado de la expresión francesa ‘béton brut’ (hormigón crudo). En esencia, promulgaba dejar a la vista los componentes de un edificio. Muy, muy a grandes rasgos, el hormigón expuesto es uno de sus sellos más definitorios en obras de máximos exponentes como Le Corbusier.
Trasladado al ámbito de la joyería, esta filosofía prima despojar toda decoración y poner el foco en los materiales. De este modo, las piezas catalogadas como “brutalistas” se definen por formas geométricas rotundas y superficies toscas que se traducen en un arte ‘ponible’. La belleza no es canónica, sino que se entiende un poco desde la perspectiva wabi-sabi, abrazando las imperfecciones. El movimiento encuentra un origen en las joyas de los 60 y 70 de artistas como Art Smith o Alexander Calder (es icónico el broche de Giorgia O’Keeffe con forma de ‘Ok’).
Georgia O’Keeffe con un broche de Alexander Calder.Donaldson Collection/Getty Images
Liza Minnelli luciendo los brazaletes de Peretti en una fiesta de 1972.Ron Galella



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