09/07/2026

Por qué las escenas de sexo de ‘Cumbres Borrascosas’ son tan sensuales

Este artículo contiene pequeños espóilers de ‘Cumbres borrascosas’.

Lo había llevado todo muy bien hasta la escena de la mesa. Tal vez fue la forma en que él la cogió: con urgencia, poseído por el deseo. O la forma con que ella lo miraba, con avidez, trastornada por la lujuria. O, quizá, que se trataba de otra escena de sexo inspirada en una de mis novelas favoritas de toda la vida, y que a pesar de ser totalmente inventada para esta adaptación, tenía todo el sentido del mundo: perfecta, deliciosa y excitante. La cuestión es que estaba acalorada y molesta, rodeada de otros periodistas probablemente igual de nerviosos en una pequeña sala de proyección, cumpliendo nuestro pacto tácito de mantener la calma y seguir mirando.

Cumbres borrascosas no es una historia sexy. Como sabrán los fans de la novela gótica clásica de Emily Brontë, se trata de la historia de dos personas terribles, que se anhelan mutuamente desde la distancia hasta que una muerte prematura los separa, con el consiguiente un generacional, mansiones encantadas y un montón de personas miserables y perturbadas con nombres demasiado parecidos. La trama ha sido reimaginada por la directora Emerald Fennell, cuya interpretación de la novela, en cines desde el 13 de febrero, está recibiendo elogios por todas partes.

Al contrario que en el libro, que algunos estudiosos han considerado casto, la versión de Fennell de Cumbres Borrascosas es rabiosamente cachonda. No se trata de escenas de sexo normales y corrientes, sino juguetonas y atrevidas, todo ello dentro de unos parámetros seguros y consensuados que parecen diseñados específicamente para la mirada femenina. «No queríamos que la chica esperara a que el chico tomara la iniciativa», explica a Vogue Miriam Lucia, coordinadora de intimidad en Cumbres Borrascosas. «Lo que se desprendía del guion de Emerald era que ambos sentían una pasión demencial el uno por el otro. Y nos pareció muy importante mostrarlo físicamente, transmitiendo que el ansia de ella era tan fuerte como la de él, y que ambos debían lanzarse con el mismo frenesí a los brazos del otro».

Por mucho que estemos en 2026, ver el apetito sexual de una mujer tan satisfecho en una película convencional no es del todo común. En lugar de quedar relegado a un segundo plano, el placer femenino forma parte integral de la trama. En la escena de la mesa referida más arriba, Cathy (Margot Robbie) es la que pone toda la carne en el asador, dado que su marido duerme en el piso de arriba mientras ella está con Heathcliff (Jacob Elordi). «No es que Cathy sea una delicada peonía y Heathcliff la desflore», dice Lucía al respecto. «Sí, él irrumpe en su dormitorio, pero es ella la que se lanza y dice: ‘Vale, esto va a pasar ahora, con mi marido durmiendo al lado’. No la persuaden, es ella la que toma la iniciativa. Con agudeza».

La fuerza implícita de las escenas de sexo se debe también a la sorprendente e inusual ausencia de desnudos. La primera vez que vi la película ni siquiera me di cuenta. «No parecía haber lugar para ello», explica Lucia, que se emocionó cuando se dio cuenta de su ausencia en el guion. «Es muy sexual y está muy bien rodada. Pero es casi como si el decorado, el vestuario, la sexualidad, la lujuria y la pasión fueran los protagonistas. Así que creo que los desnudos no habrían encajado con el tono de la película«. Logísticamente, también lo hace más fácil para todos. «Así no tenemos que pensar en cómo vamos a transmitir una emoción sin mostrar tanto, lo que no es habitual», añade Lucia.

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