Hablando de escenarios: las caderas anchas también han llegado allí hace tiempo. Rosalía, que este año está de gira mundial con su nuevo álbum Lux, luce durante parte de su concierto un conjunto compuesto por un sujetador de satén, un gran sombrero de la marca Vivascarrión inspirado en los peinados de las mujeres del siglo XVI y una amplia falda con panier hecha a medida.
Por qué María Antonieta vuelve a servir de referente de estilo
«Pero si todo esto ya lo hemos visto antes», pensarás (y con razón). Y es que, como tantas otras cosas, esta tendencia tampoco es nueva. Recuerda al vestuario de la época de María Antonieta. Esta emblemática figura histórica ha vuelto a convertirse en referencia al tiempo que en la moda, la literatura y el cine resurge una tendencia hacia el romanticismo: películas y series al estilo de Cumbres borrascosas traen de vuelta a las pantallas la estética exuberante de esa época.
La tendencia del minimalismo, que junto con el lujo silencioso ha dominando durante largo tiempo, da paso ahora a una opulencia generalizada, caracterizada por volantes, fruncidos, encajes, siluetas amplísimas y caderas anchas, gracias al uso de corsés y crinolinas. Esta tendencia puede interpretarse como el deseo colectivo de evadirnos a una época que, aunque no hayamos vivido en primera persona, nos parece más alegre y hedonista, sin prejuicios, que esta en la que nos encontramos. El escapismo es una de las herramientas creativas más utilizadas (y eficaces) por los diseñadores.
Marcar cadera es más que una simple tendencia de moda
Sin embargo, esa no es la única explicación. Entre otras cosas, porque las caderas (o, más concretamente, una pelvis ancha) se consideran, tanto desde el punto de vista histórico-cultural como desde el de la biología evolutiva, un símbolo de feminidad, fertilidad y capacidad reproductiva. Temas sociales que, en los últimos años, han sido cada vez más debatidos, negociados e instrumentalizados por instancias externas. El cuerpo femenino es, una vez más, un tema político que hay que vigilar, controlar y dominar. A ello se suma la tesis de la terapia psicosomática de que la cadera es el lugar del organismo humano donde se acumulan las tensiones, el estrés y los traumas. Los diseños actuales de las casas de moda parecen gritar en contra de todo ello: “¡No me toques las caderas!”. Los diseños amplios mantienen a los demás a distancia.


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