29/06/2026

Qué dice la respuesta a mi artículo ‘¿Es que ahora da vergüenza tener novio?’ sobre el estado actual de las citas heterosexuales

A principios de este mes, escribí un artículo para Vogue en el que planteaba una sencilla pregunta: ¿Es que ahora da vergüenza tener novio? No podía imaginar el torbellino que vendría después. Y, como mujer heterosexual, digo esto con amor, cariño y preocupación: ¿qué narices pasa?

Desde que lo compartí en las redes sociales, el TikTok que lancé al aire a las 2 de la madrugada ha sido visualizado 5,7 millones de veces. Prácticamente en una noche, conseguí más de 100.000 nuevos seguidores en todas mis plataformas. Mi cara ha estado por todas partes, se ha versionado mi nombre en múltiples destrozos. Me has parado para pedirme fotos. Me han proclamado la voz de las solteras, me han llamado Carrie Bradshaw de pacotilla, ¡y bruja! Incluso el alcalde de Nueva York, mi alcalde (yo vivo en el oeste de Londres), ha dado su opinión.

He visto cómo mi artículo se convertía en tendencia mundial en TikTok (y supe que había llegado a su punto álgido cuando las marcas empezaron a aprovechar el tirón). Aluciné con lo rápido que puede propagarse una idea. Una parte de mí se sentía agradecida de que el periodismo todavía pudiera provocar una reacción así. La gente lee, reflexiona y debate, a Dios gracias. Tuve subidones en plan «¡El periodismo ha vuelto!», y bajones tipo «Este es el problema de los medios de comunicación hoy en día». Pero mientras me maravillaba de la atención recibida –buena y mala–, no podía evitar preguntarme: ¿por qué, de todo lo que he escrito, este artículo ha suscitado una reacción tan visceral y generalizada? ¿Y qué dice eso sobre el estado actual del mundo de las citas?

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¿Es que ahora da vergüenza tener novio?

«Estar en pareja ya no afirma tu feminidad», escribe Chanté Joseph. “Ya no se considera un logro y, si acaso, pronunciarse soltera se ha convertido en un gesto de orgullo»

¿Es vergonzoso tener novio ahora?

Por mucho que pensemos que vivimos en una época relativamente progresista, parece haber una reticencia generalizada a examinar más de cerca o con más matices las dinámicas heterosexuales y cuáles de sus componentes no están operando precisamente a nuestro favor. Me etiquetaron en innumerables vídeos de parejas enamoradísimas con el comentario: «Lo siento Vogue, no nos da vergüenza». Claro. Pero nada de eso quita el hecho de que estamos claramente en medio de un cambio cultural en marcha. Tras conversar con muchísimas mujeres heterosexuales –tanto para el artículo como después de su publicación–, es evidente que muchas estamos dejando de definirnos ante los demás por nuestras relaciones románticas, un factor que nos diferencia de generaciones anteriores, incluso en comparación con hace solo unos años. En mi opinión, merece la pena hablar del tema y cuestionarlo.

Otra respuesta común a mi artículo fue una urgencia inmediata por añadir salvedades a la pregunta principal. La gente insistía en que tener novio solo podía resultar embarazoso si el hombre no cumplía ciertos criterios o no se comportaba bien contigo. Cierto o no, es irrelevante. La necesidad de identificar excepciones es una forma de eludir la conversación sobre un cambio significativo en la dinámica heterosexual y el desastroso panorama de las citas modernas. Pero, claro: no son todos los hombres, y menos aún, tu hombre, qué ida de olla. La llamada dating fatigue, es decir, el cansacio de conocer a una persona tras otra sin dar con la adecuada, es real y, al menos para mí, refleja un problema más amplio de misoginia en el ámbito de las citas. Deberíamos centrarnos en mejorar: es una lucha compartida, no personal.

Lamentablemente, el artículo también ha suscitado insultos, la mayoría de ellos de hombres que leyeron el titular y, al parecer, montaron en cólera. Me desearon relaciones abusivas en el futuro, me advirtieron de que moriría triste y soltera o, en algunos casos, describieron cómo me matarían. En algunos momentos todo esto me preocupó, pero enseguida me di cuenta de que probablemente veían el artículo como una amenaza a un sistema que históricamente les ha favorecido. Si tener novio solía ser el gran premio de tu vida, y ahora hay mujeres que se preguntan si ya no lo es, bueno… eso tiene que descolocar bastante.



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