Procura Rita Payés (Vilassar de Mar, Barcelona, 1999) tener muy presente que conseguir conciertos no es tan fácil. Por eso, ella, que arrancó su actual gira, De camino al camino, el 12 de julio de 2024 en Cáceres y la clausurará el 25 de abril en Montevideo (Uruguay), dice sentirse verdaderamente agradecida por el privilegio que supone “poder tocar e ir a sitios en los que la gente te quiera”. Además, la trombonista, cantante y compositora, ha viajado en este periplo de casi dos años en circunstancias muy particulares. “Me siento muy recogida por la gente con la que me subo al escenario. Algunos son mi familia; otros, como si lo fueran. Las giras son momentos curiosos. Nosotros, además, vamos acompañados de nuestras dos hijas pequeñas. Por otro lado, la inmediatez y la locura que implica el hecho de ir de concierto en concierto, de una ciudad a otra, también me genera dudas. Tocar me llena muchísimo, pero, a nivel vital, me planteo si de verdad quiero mantener unas dinámicas que requieren de tanta energía destinada a poder llegar a un espacio concreto en un momento concreto. En general, siempre compensa. Pero, aun así, hay que planteárselo”, introduce la artista, que pasa a detallar el particular engranaje ‘artístico-familiar’ que define su propuesta hasta la fecha.
Sobre el escenario, Payés cuenta con la incondicional presencia de su madre, la guitarrista Elisabeth Roma, junto a quien grabó su álbum debut, Imagina (2019), un trabajo pensado, de hecho, como un regalo hacia su progenitora y en el que ambas versionaban las canciones que habían configurado durante años la banda sonora de su intimidad doméstica. “Ella tiene formación clásica, pero ya desde el primer disco que hicimos nos encontramos en una especie de fusión bossa nova, bolerística y de influencia latinoamericana, que son músicas que las dos amamos mucho”, reflexiona y continúa, “la relación escénica que mantenemos es muy bonita porque nos ha permitido conocernos desde otro sitio, el vínculo maternofilial siempre ha sido bueno, pero ahora también dialogamos de tú a tú, de músico a músico. En ese sentido, estoy feliz”. Además de su progenitora, la trombonista reúne junto a ella ante el público al cantante y guitarrista Pol Batlle, su pareja y padre de sus hijas. “Nos hemos organizado así para poder ejercer una crianza en la que los dos pudiéramos estar muy presentes. Esta fórmula de dejar a las niñas e irnos nosotros de concierto era algo que no nos funcionaba”, concede la barcelonesa, que en octubre de 2024 protagonizó el popular formato Tiny Desk de NPR Music. Su núcleo de confianza lo completan el bajista Horacio Fumero y el percusionista Juan Rodríguez Berbín.

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