Situationships: el auge de las relaciones en pausa y su desgaste emocional
El término no es nuevo, como tampoco lo son las historias de amor que se resisten a definirse y juegan con la ambigüedad propia de quienes quieren vincularse desde el desapego. Las ‘situationships’ son cada vez más habituales y mientras que para algunos son la manera perfecta de garantizar todo lo bueno que entraña una relación sexoafectiva, para otros se ha convertido en una fuente de frustración y de desgaste emocional.
Violeta Acedo es psicóloga experta en apego y autoestima y me explica que, aunque no son relaciones formales, tampoco podemos limitarlas a simples encuentros, ya que hay vínculo, afecto y continuidad, aunque todo permanezca en una especie de limbo emocional en el que no se hacen planes a largo plazo y nada parece avanzar. Afirma que, a diferencia de una relación convencional, podemos encontrar tres características muy definidas:
- Los límites y expectativas rara vez se nombran.
- El vínculo se sostiene más en la ambigüedad que en decisiones conscientes.
- Una de las partes suele quedarse esperando a que “algo cambie” y la otra persona
dé un paso.
¿Por qué cada vez hay más ‘situationships’?
“Lo más relevante psicológicamente hablado no es lo que ocurre en la relación, sino lo que queda sin decir. La falta de claridad y comunicación es lo que genera mayor desgaste emocional. Y quizás no porque no se quiera hablar, sino por el miedo a hacerlo y que se rompa lo que se tiene. Miedo a la pérdida, al abandono, a no ser elegido”, apunta Acedo.
En este sentido, la psicóloga María José Gordillo, observa en consulta un temor creciente a la vulnerabilidad. “Muchas personas desean intimidad y conexión, pero sienten ansiedad ante la posibilidad de perder autonomía, fracasar o ser abandonadas”. Aquí, las relaciones ambiguas funcionan como una especie de autoprotección emocional: permiten estar cerca del otro sin asumir del todo los riesgos del compromiso.
La experta también señala a la cultura de hiperconectividad y sobreestimulación en la que vivimos, como otra de las culpables de la proliferación de este tipo de vínculos, donde la exposición constante a nuevas opciones tanto en redes sociales como en apps de citas, refuerza la ‘Paradoja de la elección de Schwartz’: “más alternativas generan menos satisfacción y dificultan sostener un compromiso”.
Como socióloga, sexóloga y portavoz de JOYclub España, Cecilia Bizzotto no puede pasar por alto “la influencia de una sociedad capitalista, que cada vez tiende más hacia el individualismo, la mercantilización de todo tipo de vínculos afectivos y la racionalización del amor”. Reconoce que en el marco cultural en el que nos encontramos, se enfatiza la autonomía, la independencia por encima de la interdependencia y la autorrealización profesional como ideal máximo de felicidad, algo muy amparado por la psicología postmoderna de redes donde abundan eslóganes del tipo “el amor de tu vida eres tú”, “tienes que pensar en ti mismo”. “Son ideales muy bonitos porque buscan el empoderamiento, pero también nos vuelve más solitarios y autoexplotados”. Bizzotto cita a la socióloga Eva Illouz para subrayar que hoy analizamos los vínculos con criterios casi empresariales. “Se evalúan riesgos, beneficios y oportunidades. Las relaciones en pausa reducen el ‘riesgo emocional’ del amor”.
¿Por qué me quedo en este tipo de relaciones?
Gordillo destaca que existen varios factores psicológicos que pueden favorecer que alguien permanezca en relaciones ambiguas, aunque no esté del todo cómoda con la situación:

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