La de Dior era una propuesta más Claude Monet que Georgia O’Keefe, pero su colección también los evoca de forma más sutil. A los nenúfares que introdujo Jonathan Anderson en broches, sandalias y bolsos también le sumó un par de looks cuyas ondas sugerían la forma enroscada de esta flor. En color amarillo pálido, con forro blanco a contraste en minifalda, manga y capelina, la casa francesa añadió este ejemplar botánico a sus referencias florales. A fin de cuentas, es bien sabido que un lirio particular, el llamado lirio del valle, forma parte del ADN de la casa, desde sus perfumes (base de Diorissimo) a sus vestidos (como el diseño Mois de Mai de la primavera de 1957). El de Anderson es un ejemplo de continuidad del legado de la firma rizando el rizo, gracias a las adaptaciones del concepto de lirio que aporta en la colección, de los nenúfares (en inglés, water lilies) a las calas (calla lilies).
Lo bueno de la moda es que es un detalle floral al que podemos adelantarnos esta misma temporada. Cult Gaia es una de las firmas que la incluido como protagonista de sus propuestas de primavera. Por poner un ejemplo, sus sandalias ‘Cassidy’ se versionan en blanco, dorado y en los colores propios de la flor, con un tallo que abraza el pie y hace las veces de sujeción. Suma Cruz también tiene varias joyas con forma de lirios de agua, desde un choker a un brazalete, que convierten esta flor en una obra de arte en movimiento.

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