Ya sea en formato líquido, en cápsulas o en polvo, los suplementos de colágeno están por todas partes y prometen una larga lista de beneficios. Pero, ¿hasta qué punto cumplen realmente lo que prometen?
Elaborados a partir de colágeno hidrolizado —también conocido como péptidos de colágeno—, que se descompone en aminoácidos más pequeños y suele combinarse con nutrientes como la vitamina C o la biotina, estos suplementos aseguran ayudar a conseguir una piel más lisa, hidratada y firme, además de otros supuestos beneficios para la salud. No es de extrañar, por tanto, que se hayan convertido en uno de los productos más populares del momento.
“Las redes sociales, la cultura de los influencers y el creciente interés por prevenir los signos del envejecimiento han contribuido enormemente a su popularidad”, explica Hope Mitchell, dermatóloga certificada y fundadora de Mitchell Dermatology. “Además, resultan especialmente atractivos porque son una incorporación sencilla y no invasiva a la rutina diaria de quienes buscan opciones accesibles para cuidar su bienestar”.
“La gente quiere sentir que también está haciendo algo desde dentro para cuidar el envejecimiento de la piel, más allá de los tratamientos tópicos”, añade Angela Lamb, directora de la consulta dermatológica Westside Mount Sinai y profesora asociada de Dermatología en la Escuela Icahn de Medicina en Mount Sinai.
Sin embargo, cuando se trata de salud y cuidado de la piel, existe una regla bastante conocida: si algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente conviene analizarlo con cautela. Y, según los dermatólogos, los suplementos de colágeno no son una excepción.
La evidencia más sólida sobre los beneficios del colágeno
Al colágeno se le atribuyen numerosos beneficios: favorecer el crecimiento del cabello y las uñas, apoyar la salud ósea y muscular o incluso ayudar con algunos problemas digestivos. Sin embargo, la dermatóloga Hadley King señala que las pruebas científicas que respaldan muchas de estas afirmaciones siguen siendo limitadas y requieren más investigación.
Según la especialista, el ámbito en el que actualmente existe una evidencia más consistente es el de la salud cutánea.
Esto se debe a que el papel del colágeno en la piel y en los procesos relacionados con el envejecimiento es ampliamente conocido. En teoría, si estos suplementos favorecen una mayor producción de colágeno, podrían contribuir a obtener algunos de esos beneficios ya identificados. No obstante, los expertos subrayan un matiz importante.
“Es fundamental entender que el colágeno que ingerimos no se deposita directamente en la piel«, explica Helen He, directora de láseres y cirugía cosmética y profesora de dermatología en la Escuela Icahn de Medicina en Mount Sinai. “Lo que ocurre es que estos péptidos y aminoácidos pueden estimular determinadas vías de señalización del organismo que favorecen la producción de colágeno, lo que termina aumentando su presencia en distintos tejidos, incluida la piel.”

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