Antes de lanzarse a la piscina en Golpes, Teresa Garzón había hecho teatro y aparecido en un par de cortos o una serie (Las noches de Tefía, de Miguel del Arco), pero este es su primer largometraje. Es, además, el debut en la dirección del mencionado Cobos, guionista de La isla mínima, Grupo 7 o Los tigres. Pero la llegada de Garzón al largometraje pasa por un lugar inesperado. “El papel lo consigo gracias a Fernando Navarro. Es coguionista junto a Rafa de la peli. Mi vida laboral es muy compleja y amplia, pero por lo que sea acabo haciendo una obra en el Centro Dramático Nacional, Así hablábamos, de La tristura, la compañía de Itsaso Arana, Celso Giménez y Violeta Gil. Hago las 42 funciones y Fernando viene a ver una de sus obras. Él pensó que yo podría ser una buena Angelita aunque el papel en un primer momento iba a ser una persona más joven”, comenta Garzón. “El personaje era muy joven, pero se tomó la decisión de cambiarlo. Yo esto me lo planteo. Cuando estuvo en el casting dije ‘hostia’. Pero la realidad es que Jesús y yo no nos llevamos tanto, aunque él parece mayor”.
Curtida sobre las tablas del teatro, en espectáculos musicales o como escenógrafa, Garzón tuvo que hacer frente a no pocos retos en esta película. “El primero estuvo en entender dónde había ido a parar yo. Mi persona y mi vida. Mi carrera en otros ámbitos como danza, teatro o dirección de escena se ha dado de una manera más paulatina: me he ido acostumbrado. Aquí fue de repente el pasar de la serie con Miguel del Arco –un papel pequeño en el que era bailarina– en donde si faltaba no pasaba nada, pero aquí he caído al lado de focking Luis Tósar o Jesús Carroza”, explica la actriz. “Llevo años siendo fan de esta gente y de repente los tengo en una sala ensayando una escena. Tenía que estar a la altura y no tenía referencia de mí misma. En otras disciplinas sé lo que hago, pero aquí he tenido que confiar en Rafa. Ahora veo la película y al menos ya tengo una referencia de mí misma en pantalla”, añade antes de apuntar entre carcajada: “El otro reto ha sido bañarme en un lago helado de noche”.
Participa aquí la ahora actriz también como cantante. No es la primera vez que canta, pero sí la primera ocasión en la que pone voz al tema central de una película. “Mi padre es cantautor y la música es algo que siempre he tenido presente en casa. Llevaba escribiendo de siempre, pero nunca me había lanzado a cantar. La peli ha servido de impulso para generar un proyecto con el que en realidad no tengo ninguna pretensión. Lo hago porque me llama a nivel creativo y ahora mismo estoy ahí. Chapurreo piano, toco la guitarra y he cantado en más de una ocasión, pero sin objetivo”, expone. “Rafa me pilla para la peli, se mete en Instagram y ve un vídeo mío cantando. Mete en la peli que toque al Farfisa (una serie de instrumentos electrónicos italianos) Tu frialdad, de Triana. En agosto de este año me ofreció hacer la canción final. Me fui a Jerez y la hicimos sin pensar mucho entre Bronquio [quien hizo la música original] y yo. Tal y como Angelita haría las cosas, sin miedo y sin medir las consecuencias». El resultado, la canción La tierra esconde.

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