Cada promoción de Nicole Kidman en los últimos años –y ha habido mucha, ha tenido al menos un estreno anual desde 1995– se ha convertido en un festín para los fans de una de las últimas verdaderas estrellas de Hollywood tal y como los millennial las recordamos. Todavía más desde que ha sido musa del Balenciaga más teatral o del último Chanel. Y, por qué no decirlo, todavía más desde su último divorcio hace algunos meses. Kidman está pletórica, feliz y divertidísima y eso es algo que se ha trasladado a una entrevista que ha concedido en el marco de la promoción de su última serie, Scarpetta, que se estrena ahora en Prime Video.
Ha sido en el pódcast Las culturistas donde la actriz se ha venido arriba. El programa que conducen semanalmente Bowen Yang y Matt Rogers se ha convertido en un espacio irreverente y divertidísimo en el que figuras de, como su propio nombre indica, la cultura se desmelenan. Y en el caso de Nicole Kidman no ha sido diferente. En plena promoción de su nueva serie, la estrella se ha decidido a contar todo lo que le ha apetecido en prime time.
“Traigamos el anhelo de vuelta”, ha comentado Kidman en un momento de la entrevista. “Anhelar es uno de los estados de ánimo más infravalorados de cuantos hay”, añadía. Por supuesto, también ha habido espacio para esa Nicole Kidman fiestera que se destapó durante la promoción de Babygirl. “Me encanta una cena con amigos, pero también disfruto de una buena rave”, se ha convertido en una de las frases más repetidas por la ganadora del Oscar en 2003 por su trabajo en Las horas. Y, aquí, un entorno completamente seguro, la ha vuelto a repetir.
“Trabajo tan duro para poder disfrutar todavía más”, admitía en un momento de la conversación quien puede que tenga una filmografía más nutrida de todo Hollywood en los últimos años. La actriz no ha tenido reparos a la hora de compartir detalles personales como la película que más disfruta con su hija y a la que más veces ha vuelto. “Cuando estamos de bajón, mi hija y yo nos ponemos La boda de mi mejor amiga. La vemos, repetimos los diálogos y hasta actuamos las escenas. Es nuestro salvavidas para salir del bache”, reconocía la actriz. Lo entendemos.
Es probable que la declaración que más ha trascendido de este pódcast sea la que apela a la higiene dental de quienes están a su alrededor. “No soporto el mal aliento”, comentaba. “Puedes ser el tío más bueno del planeta y llegar hasta mí con ese olor. ¡No! Si vienes a hablar conmigo y tengo que echarme hacia atrás, menudo asco. Me voy. El mal aliento es algo que no me gusta en absoluto”, admitía.

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