La película del momento es la adaptación del libro superventas Gente que conocemos de vacaciones. Pero más allá de la historia que nos ha reconciliado con las comedias románticas clásicas, otro aspecto ha captado la atención de la redacción de Vogue España. Hablamos, por supuesto, de todos los estilismos de su protagonista Poppy Wright. Una evolución estética que nos lleva desde sus años mozos en los que jugaba al más es más con estilismos excéntricos y otros más relajados, hasta su armario presente, cuajado de piezas icónicas.
Y claro, con tal panorama, no hemos podido evitar hacer un repaso por algunos de los looks principales de la película, analizándolos y reflexionando sobre por qué necesitamos replicar muchos de ellos. Comenzamos.
1. Todos tenemos un pasado
La evolución estilística de Poppy Wright es, cuando menos, singular. Sabemos que ella y Alex se conocieron hace ocho años, pero no deja de ser extraño que Poppy haya desarrollado un sentido de la moda tan sofisticado en tan poco tiempo. Sobre todo teniendo en cuenta que hace no tanto, apostó por pasarse un verano en peto. Y como diría Paquita Salas: “Muy mona y muy moderna, pero en peto no vengas”. Dicho y hecho: cuatro años más tarde, ni rastro de su espíritu hippie. Todos tenemos un pasado y el de la protagonista de Gente que conocemos de vacaciones habla de una chica aventurera que todavía no había encontrado su estilo.


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