30/06/2026

True crime: ¿por qué nos engancha tanto? Tres expertas lo explican

Es fácil encontrar, al entrar en cualquier plataforma audiovisual, series o películas inspiradas en crímenes, con su correspondiente documental explicando los pormenores del suceso en cuestión. Los ‘true crime’ se han convertido en uno de los contenidos más demandados, haciendo de Ryan Murphy el rey Midas del género gracias American Crime Story y Monstruo, sus dos grandes sagas que compendian las historias de algunos de los asesinos más famosos de la historia.

Pero quizá la fascinación por conocer el modus operandi de Ed Gain o los hermanos Menéndez no viene dada por el morbo que en un principio podría sugerir, y sí por una necesidad de experimentar lo que los expertos llaman «simulacro de peligro», seguro y controlado, como afirma Paz Velasco de la Fuente es jurista, criminóloga, especialista en personalidad psicopática y delitos violentos que, a través de sus libros y de su blog, criminal-mente, habla sobre la mente y la conducta criminal. En nuestra charla con ella nos explica que nuestro interés por el crimen tiene que ver con la supervivencia. “Cuando analizamos cómo ocurre un crimen, aprendemos sobre prevención situacional: cómo evitar lugares peligrosos, cómo reaccionar ante una amenaza, o qué señales de alarma ignoró la víctima”.

Señala que la atracción por los multicidas seriales como Ted Bundy o Jeffrey Dahmer reside en la aparente dicotomía entre su fachada compensatoria socialmente integrada y su absoluta falta de empatía. El público intenta descifrar el «misterio» de la maldad: ¿Cómo una persona puede hacer algo así? “El ‘true crime’ ha evolucionado para convertirse en un género de consumo social, especialmente en el formato de pódcast o documental, donde la gente puede compartir teorías e investigaciones. Utiliza estructuras narrativas muy efectivas y la revelación gradual de información”, y asegura que se han alejado del sensacionalismo del asesino para centrarse en la víctima y el impacto en sus familias. “Esto satisface una necesidad de empatía, fomentando una conexión emocional con los sujetos del drama, un motor más ético que la mera fascinación por el mal”.

Clara Tiscar es autora de ‘Criminopatía’, un pódcast en el que narra distintos crímenes, siempre con un enfoque riguroso, objetivo y altamente adictivo. Recuerda que los periódicos siempre han tenido su sección de sucesos y que también se ha hablado de crímenes en la televisión, en la radio o en los libros. “No es un género nuevo, aunque haya tenido un boom relativamente reciente que lo ha explotado en diferentes formatos y desde distintos puntos de vista”. Además de lo dicho, Tiscar arguye que conocer este tipo de historias pone a prueba nuestra inteligencia: “siempre hay elementos (giros inesperados, suspense, errores, malentendidos, etc.) que nos mantienen alerta y nos retan a ir desentrañando quién será el culpable. Y cuantos más casos conocemos, más recursos tenemos para ir anticipando la narración de los demás”.

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