30/05/2026

Viajar favorece la longevidad y combate el envejecimiento prematuro. Lo dice la ciencia

Elige destinos fuera de los circuitos masificados

La saturación turística ya forma parte de muchas ciudades y destinos, especialmente durante el verano y, en el Mediterráneo, sobre todo en julio y agosto. Merece la pena salirse de las rutas habituales y buscar lugares menos conocidos, más tranquilos y alejados de los escenarios de moda. Muchas veces no hace falta cruzar medio mundo para descubrir sitios fascinantes; algunas joyas están mucho más cerca de lo que imaginamos.

Si puedes, viaja fuera de temporada

Viajar cuando la mayoría se queda en casa tiene muchísimas ventajas. No solo permite encontrar vuelos y alojamientos más económicos, sino que además ofrece una experiencia mucho más auténtica del destino. Sin multitudes, sin prisas y con la posibilidad de observar cómo es realmente la vida local.

Escoge bien la compañía —o viaja solo

Hasta el viaje más espectacular puede torcerse si la compañía no es la adecuada. Viajar saca a la luz facetas inesperadas de las personas, incluso de aquellas que creemos conocer perfectamente. Por eso conviene elegir bien con quién compartimos una escapada. Y si hay dudas, viajar solo siempre es una gran opción: ayuda a conocerse mejor, favorece las nuevas amistades y tiene algo profundamente liberador.

Viaja ligero

Cada vez más personas optan por viajar únicamente con equipaje de mano, incluso en trayectos largos. Además de evitar esperas eternas y el estrés de perder la maleta, viajar ligero aporta una sensación de libertad difícil de explicar. Obliga a simplificar, a llevar solo lo necesario y a desprenderse de ese “por si acaso” constante. Y, de paso, elimina el drama diario del “qué me pongo”.

Lleva un libro contigo

Sí, uno de papel. Un libro sigue siendo el mejor compañero de viaje posible. Hace más llevaderas las esperas, acompaña durante una comida en solitario y permite seguir viajando mentalmente incluso cuando ya hemos llegado al destino. A veces, desconectar también significa volver a las cosas sencillas.

Aprovecha para probar algo nuevo

Aprender una actividad distinta durante las vacaciones puede ser mucho más transformador de lo que parece. Pintura, cerámica, cocina japonesa, surf o incluso punto —que ha dejado de ser solo cosa de abuelas— son formas estupendas de estimular la mente, conocer gente y salir de la rutina. Además, volver a casa con una nueva afición suele venir acompañado de una sensación de motivación y energía renovada. Y quién sabe, quizá también de unos años menos, al menos por dentro. Aunque, por si acaso, yo seguiría usando la crema de retinol… eso sí, solo por la noche.

Este artículo se publicó originalmente en Vogue.it

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