El último golpe amoroso a la autoestima: qué ocurre cuando tu novio con quien llevas varios años de relación decide hacerte ‘ghosting’
Cuando Rianna tenía 26 años, vivía con su novio de por aquel entonces, con el que llevaba dos años, en Esher, una localidad de las afueras situada a 14 millas de Londres. La madre de él se quejaba a menudo de que deberían comprarse una casa juntos en lugar de malgastar su dinero en el alquiler, pero ella aún no estaba del todo preparada. Esa reticencia acabaría resultando acertada. En diciembre de 2021, su novio le dijo que salía a comprar regalos de Navidad y que volvería al día siguiente. Pero nunca volvió. La dejó con el perro que le había regalado por sorpresa hacía poco.
“Al principio pensé que le tenía que haber pasado algo terrible”, dice Rianna. A esa conclusión llegaríamos todos en su situación. Pero cuando intentó ponerse en contacto con él a través de las redes sociales, se encontró con que la había bloqueado. Estaba sano y salvo, simplemente la estaba evitando. “Nadie espera que alguien con quien vive le haga ghosting, sobre todo cuando toda su ropa, sus cosas, las fotos de familia, su pasaporte y sus certificados siguen en casa”, dice, aún incrédula.
Leer más
¿Es que ahora da vergüenza tener novio?
«Estar en pareja ya no afirma tu feminidad», escribe Chanté Joseph. “Ya no se considera un logro y, si acaso, pronunciarse soltera se ha convertido en un gesto de orgullo»
Rianna no es, ni mucho menos, la única mujer a la que su pareja de varios años le ha hecho ghosting, un término que solemos asociar con una aventura esporádica, una cita o una relación sin compromiso en la que la otra persona desaparece de la faz de la tierra. Una mujer con la que hablé, Tafori, de 42 años, se encontró llamando a la puerta de un novio con el que llevaba dos años y que había dejado de responderle a las llamadas y los mensajes. Él todavía tenía muchas de sus pertenencias. Ha pasado un tiempo y ella sigue sin explicárselo. “Mi ex me estaba mirando desde su ventana y no me dejó entrar. Llovía y me quedé fuera, en el patio, delante de su puerta, durante cinco minutos. Calada hasta los huesos, me fui a casa en coche”.
A Eva, de 33 años, su novio la dejó plantada tras un año de relación. Cuando se conocieron, “saltaron chispas”, cuenta. “Parecía que hacía años que nos conocíamos”. Al principio sus amigos comunes le dieron “muchas vueltas” a su incipiente relación debido a “la incapacidad de comprometerse” de él. Sin embargo, al cabo de un tiempo, Eva se dio cuenta de que cada vez hablaban menos. Tenía la sensación de que él la estaba “dejando de lado” poco a poco, alejándose lentamente, hasta que la comunicación cesó por completo.
Esa desaparición llegó sin explicación alguna, lo que llevó a Eva a darle vueltas y vueltas sobre por qué había sucedido. Como es comprensible, lo sucedido le ha acarreado problemas de autoestima. Desde entonces le ha costado mucho saber cómo comportarse en otras relaciones por miedo a que le pase lo mismo. “Empecé a tener miedo de contar mis cosas a mis parejas futuras”, afirma. «Me parecía que me pasaba con todo lo que hacía o decía. Después de aquello estuve en el limbo entre el ‘no lo suficiente’ y el ‘demasiado’ durante mucho tiempo».

Más historias
‘Toda la verdad de mis mentiras’: estreno, tráiler, sinopsis, reparto y todo sobre la nueva adaptación de una novela de Elísabet Benavent que se verá en Netflix
Mariela Sancari: “Vivimos en una sociedad que necesita sudar para sobrevivir, pero que oculta la imagen del sudor”
Cómpralo ahora o laméntalo siempre (edición julio 2026)