20/07/2026

Abra usted el capó de su automóvil. Asómese al motor. ¿Lo comprende? No, pero quizá siga observándolo un buen rato a la espera de una revelación. Abra ahora el capó del mundo, asómese a ese revoltijo de calamidades y explosiones de júbilo que lo componen. ¿Lo comprende? No, pero continúa inclinado sobre él, a ver qué pasa. Es lo que hacemos cada vez que abrimos el periódico: ver qué pasa, de dónde rayos procede ese ruido semejante al del coche cuando está a punto de fallar.

Seguir leyendo

Ver fuente