
Cuando pensamos en té japonés, probablemente lo primero que se nos viene a la cabeza es el matcha, con su vibrante color verde y su estatus estético como nuevo icono de lifestyle. Sin embargo, Japón tiene una larga tradición de tés humildes y cotidianos, que han acompañado a generaciones en su vida diaria, lejos del foco mediático y del aura ceremonial. Entre ellos, hoy destacamos tres que comparten una historia común, pero tienen identidades muy propias: bancha, kukicha y hojicha.

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