A primera hora del sábado en Primavera Sound, antes de ver a Little Simz, MBV y Gorillaz, degusto los ultimísimos minutos de Ven’nus en el escenario Shwarzkopf. La catalana se dedica al hyperpop de dormitorio, en el que destaca su voz. Dice que no tiene sentido estar en el Primavera Sound y no tocar su canción sobre Primavera Sound y que le da igual que la corten… Pero la cortan y no tiene más remedio que parar, porque empieza Sofia justo en frente, en el escenario Port.
El synth-pop oscuro y retrofuturista de Sofia contrasta con el sol y el calor matadores que caen a las cinco y cuarto de la tarde. Sola, de negro riguroso, maneja teclados y programaciones. Su música es tan sugestiva como sobria, parece rescatada de una demo de un antiguo grupo de 1981, con un punto lo-fi que también puede recordar a John Maus. Baila ensimismada en sus canciones, y los graves y los redobles retumban, de manera física. ‘Me da igual’ sube los bpm, unos cuantos atrevidos bailamos al sol. Caen pequeñas joyas como ‘Círculos’ o ‘Ganar el amor eterno’, con bien de reverb en la voz. Y cierra con el mini-hit ‘Decir adiós’, marcial y robótico.
Tras la calorada, la sombra y las gradas del escenario Cupra son gloria bendita. Y más si sirven para poder ver a Grace Ives. De hecho, hay muchos valientes delante del escenario, al sol de las 18 h. No es para menos: Grace es un vendaval de alegría, pelos rosas, y súper pop con el toque justo de drama, emana una energía de pelis para adolescentes de los 80 de John Hughes. La acompaña una banda mínima: una batería y sintetizadores. Arranca con un ‘Avalanche’ irresistible. Los riffs de teclados suenan atronadores. Se quita al fin las gafas del sol en otro hit, ‘Fire 2’. Pero justo anuncian el concierto de Olivia Rodrigo, y muchos asistentes a mi alrededor gritan. Pierdo un momento el hilo del concierto chequeando whatsapps y comentando la jugada, pero vuelvo con la preciosidad oceánica que es ‘Now I’m’. ‘Stupid Bitches’, es un gran cierre: todos los asistentes están botando y Grace gira feliz, al ritmo de las infecciosas líneas de sintetizadores. Concierto de puro gozo.

The Sophs tienen el sambenito de “parecerse a los Strokes”. Pero cuando llego al escenario Port, a lo que me recuerdan es a Mano Negra o a Calexico, por ese jolgorio que arman entre música tex-mex, pulsión mariachi y guitarra española. Pero también tienen bastante de rock alternativo de los 90, ska y punk rock. En directo son mucho más enérgicos y alocados que en disco. Si bajan el pistón un momento, luego bromean con que la siguiente “la van a tocar más rápido”. Sin embargo, cuando llega ‘Sweat’ sí se ven las hechuras a lo The Strokes. Pero es solo un ingrediente más de su loca y efectiva mezcla.
El concierto de Gelli Haha es el concierto pop por antonomasia de todo el festival, ya me perdonen el resto de aspirantes. Pero es que es un ejemplo de cómo montar un show perfecto con pocos elementos y sí mucha imaginación y talento. En el Escenario Shwarzkopf están Gelli y sus colaboradoras: dos bailarinas, una batería, una flautista y una programadora, que ejecutan un espectáculo coreografiado al milímetro y súper estético, todo en colores planos, el rojo de ellas y el amarillo que va apareciendo en las pantallas, con atrezo que parece sacado del Party Fiesta. El concierto invita a hacer fotos y vídeos todo el rato, dada la gran cantidad de momentos icónicos que se se van sucediendo. Y, a la vez, no quieres fotografiar nada, porque entonces pierdes detalle.
Todo para engrandecer el “Gelliuniverse” de ‘Switcheroo’, un artefacto de canciones de pop marcianas, repletas de influencias y, a la vez personalísimas. Gelli es como un personaje de cómic, una especie de super heroína manga. Todos los presentes somos devotos del “Gelliuniverse” y, nada más sonar los compases de ‘Funny Music’ ya estamos rendidos, claro. Y todo se sucede sin cesar ante nuestros ojos maravillados: carpas multicolores, saltos en camas elásticas en ‘Bounce House’, bajada al foso en ‘Piss Artist’, tocar un solo de saxofón con una cuchufleta en ‘Dynamite’, imitar a Esther Williams en seco en ‘Pluto Is not a Planet Is a Restaurant’… ¡Hay hasta bailes con hula-hop! En el Primavera se salen un poco del guión para cantarle feliz cumpleaños a Juju, una de las bailarinas. Todo es así de loco y maravilloso hasta el cierre con su nuevo single ‘Klouds will Carry Me to Sleep’. Un espectáculo frenético y divertido. Y uno de los conciertos del festival.

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