Future aseguraba en un reel promocional que ha creado ‘The Real Me’ a raíz del sufrimiento de no poder «enseñar a la gente quien eres de verdad». Sin embargo, lo que nos dice su décimo álbum es que el icónico artista de Atlanta ha sido su yo real durante, al menos, los últimos 10 años.
El lead single del proyecto, que no contiene ninguna colaboración, y único adelanto era prometedor. En ‘Radio’, Future deja claro que la canción no es para las masas y entrega algunas frases realmente interesantes, como cuando dice que no poder estar de luto «es parte de ser un rey» o como cuando desmonta uno de sus mayores mitos al jurar que «las putas vienen para la inspiración, no es lo que parece».
Por otro lado, ‘If I Could’ destaca como la canción más interesante del LP, tanto por su ensoñador beat con vibras ochenteras como por el contenido de sus letras o la gran interpretación del artista. Future se muestra como una persona normal al hablar de sus hijos («El pequeño está intentando seguir mis pasos, pero necesita terminar el colegio / Les dije a mis hijos que fuesen mejores que yo, les dije la verdad») y tremendamente vulnerable al presentarse como alguien que no sabe expresar sus sentimientos a su entorno más cercano: «Amo a mi familia, es difícil decirles cómo me siento».
Si la mayoría del proyecto estuviese compuesto por canciones como estas, con el Future más clásico espolvoreado por el tracklist, ‘The Real Me’ podría haber sido un gran disco. La realidad es justo la contraria, por lo que la sensación final es que se trata de un álbum fallido. No es que el rapero de Atlanta vaya en piloto automático, porque es un grandísimo especialista en lo suyo. Así lo muestra en temas como ‘Fukk A Interview’, ‘Weight Up’, ‘Trench Coat’ o ‘Tank Top Pluto’. Lo que ocurre es que no ofrece absolutamente nada nuevo, ni temática ni musicalmente.
De hecho, cuando intenta adentrarse en estilos más cercanos al pop hacia el final del LP los resultados son terribles. Ni siquiera la imaginativa producción de Pharrell consigue levantar el claro intento de hit que es ‘Alice’, que resulta repetitiva y pesada desde la primera escucha. La performance de Future también deja mucho que desear, al igual que el desanimadísimo beat, en ‘Hollywood’. El experimento se asemeja al de ‘DIE TRYING’ de Drake y PARTYNEXTDOOR, pero con la diferencia de que absolutamente nadie, ni siquiera el oyente más casual, se va a tragar esta versión del rapero.
El resto del LP bascula entre el Future más misógino -‘California Girls’ comparte concepto con el clásico de The Beach Boys, pero sin ningún tipo de encanto-, el más genérico y el más atrevido, en el peor sentido. El exageradísimo falsetto de ‘2018’ es criminal, pero al menos te puedes echar unas risas. Por otro lado, la frescura del etéreo beat de ‘Build A Bitch’ es eclipsada por su casposa temática. Si el Future de verdad es así, que nos den el de pega.

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