09/07/2026

Kelela / new avatar – jenesaispop.com

Kelela es una de las grandes visionarias del pop actual por la manera en que ha sabido integrar R&B, electrónica y música experimental en discos que siempre han ofrecido mundos inmersivos. Amparada además en un discurso que reivindica los orígenes negros de muchas de las músicas que escuchamos, en su tercer disco, ‘new avatar’, hace lo mismo con el rock, un sonido que por primera vez se convierte en el eje de su obra, aunque no resulta del todo nuevo en su trayectoria.

Antes de su debut oficial, Kelela empezó en la música tocando en bandas de hardcore y metal, y ‘new avatar’ adquiere así un significado como obra reparadora. Hablando de lo segregados y «racializados» que estuvieron -y en parte siguen estando- muchos géneros musicales, la artista busca reivindicar un espacio para quienes nunca se sintieron aceptados en determinados ambientes. Mizanekristos recuerda que hubo una época en la que era «una de las cuatro personas negras que había en los conciertos de hardcore», y a ellas dedica este disco.

Esta nueva experiencia musical aúna guitarras con los habituales melismas vocales y el neo-soul de la artista, ofreciendo una obra que mezcla y difumina géneros. La portada, inspirada en Gotham City, funciona casi como un mapa sonoro del disco: una ciudad nocturna teñida de verdes azulados oxidados que encuentra su reflejo en unas guitarras brumosas y una electrónica de atmósferas densas. Como la propia imagen, el futurismo de ‘new avatar’ no es brillante ni tecnológico, sino húmedo, desgastado y decadente.

Las texturas de guitarra atmosféricas, casi transplantadas del metal, unidas a las cálidas y sensuales armonías neo-soul, constituyen el principal hallazgo del disco, desarrollado a través de canciones que funcionan más como interesantes -y a menudo emotivos- ejercicios de estilo que como singles evidentes. El espectacular adelanto ‘idea1’ abre el álbum como la introducción épica a un universo inédito. Sus densos acordes shoegaze -casi slowcore- envuelven la voz de Kelela como si el océano se abriera detrás de ella.

Ese uso de la guitarra como textura ambiental que envuelve las melodías preciosas y desoladas de la artista es el gran acierto de ‘new avatar’, y reaparece en cortes como ‘goin down’, donde Kelela pide espacio en una relación emocionalmente agotadora, uno de los temas recurrentes del disco. En ‘crystallize’ desea que ese amor termine de cristalizar, pero la otra persona lo impide. «Soy la que más te ama. Tú lo odias todo, pero es un disfraz», canta en lo que, básicamente, es una canción de R&B disfrazada de balada post-punk. Y funciona.

Kelela ha contado que no quería volver exactamente sobre los mismos temas de sus discos anteriores para no sonar redundante. Sin embargo, aunque las letras de ‘new avatar’ mantienen el desánimo sentimental de ‘Raven‘ (2023), el giro musical les da un enfoque diferente, incluso cuando los ritmos remiten al drum & bass que ya había explorado en el pasado. Ahí están ‘point blank’, que deconstruye el género hasta dejarlo reducido a un pulso espectral, o el UK garage de ‘the bridge’, junto a una PinkPantheress cuya presencia en el álbum confirma hasta qué punto considera a Kelela una influencia.

Las guitarras aparecen también de forma sutil en los cortes más electrónicos, como el menos memorable UK garage de ‘don’t piss me off’, mientras que el trap luminoso de ‘new life forms’, junto a Fousheé, se desvía por completo del concepto del álbum y acaba resultando algo desubicado dentro de la secuencia. Mejor integrada está ‘outta time’, un tema que retuerce los códigos del hip hop y el metal hasta dar con un experimento intrigante y hasta incómodo.

El habitual minimalismo de Kelela también está presente en la brevísima ‘linknb‘, que funciona como un manifiesto autoreivindicativo («Yo he allanado el camino»), mientras el interludio ‘retaliation lullaby’ sirve como puente entre las dos mitades del disco, lluvia mediante, reforzando el carácter inmersivo del disco. Y es que Kelela sigue siendo una de las mejores «world-builders» de la actualidad, y el futurismo oxidado de ‘new avatar’, sus guitarras espectrales y su capacidad para deformar géneros vuelven a hacer del disco una experiencia absorbente.

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