Canciones como soles. Así de claro y rápido podríamos definir el que, al menos a mi entender, es el mejor disco de Xoel López, ‘Oniria popular‘. ‘Campos de Castilla para siempre’, ‘Sombras chinas’ y ‘Monstruo final’ están entre lo más inmediato que ha grabado recientemente, sumando la madurez de un autor de su recorrido.
Además, aparecen complementadas con curiosidades como el canto contra el amor romántico de ‘Cupido’, la canción de desencanto social ‘La batalla’ o el tema dedicado a su mánager y amigo llamado ‘Tronco y raíz’. Entrevisto a Xoel por primera vez en las oficinas de Esmerarte situadas en la madrileña calle Ferraz. El artista actuará en Bilbao BBK Live y Sonorama, entre muchos otros espacios que podéis consultar en su web.
El concepto de buen disco pop para mí sería tener tres singles muy carismáticos y luego cuidar las canciones que no son singles. ¿Qué sería para ti un buen disco? ¿Tú te ves como un artista de pop o más bien como cantautor?
Coincido bastante. Siempre lo digo: yo hago pop. No soy tecno, no soy heavy metal, no soy jazz, y mis grupos favoritos son grupos de pop, de los Smiths a R.E.M. ¿Qué pasa? Que también me gusta Nick Drake, me gusta Aute, me gusta Serrat, pero yo todo eso lo considero pop, porque además el Serrat que más me gusta es el de ‘Cantares’. Me gusta el soul, me gusta la música negra, que también la considero pop. De hecho, ‘Oniria popular’ es «popular» porque es pop, conteniendo también una referencia al «dream pop».
Lo que menos me gusta del mainstream es cuando no cuidan el resto de temas. Me da muchísima rabia cuando hay tres temazos de un artista, yo que sé, Shakira, y luego escuchas el disco y dices «vaya birria». Eso me da mucha rabia porque dices «ah, cabrones, me lo querías vender». Hay un poco de engaño ahí. Yo hago los discos como un artesano, para mí todas las canciones son importantes. Aunque no sean singles, les dedico a todas la misma atención. Son como mis hijos y los quiero por igual.
‘Slowly’ de Aute era muy pop también… Por lo que te entiendo, ¿hay un momento en el estudio en que te preocupa no tener los singles?
A nivel inconsciente, sí, porque no soy rico. El inconsciente te dice: «Todo guay y tal, pero cuidado». Hay un equilibrio natural. Casi te diría que los discos se equilibran solos. Igual que no puedes hacer cenas íntimas todos los días porque te aburres. Algún día te apetece un gin-tonic y salir a bailar. Y yo soy «hitero», ¿eh? A mí me encantan los hits. Las canciones que suelo escuchar más suelen coincidir con las que se escuchan más. Estoy un poco en ese imaginario colectivo. Que es lo que te hace ser pop, yo creo…
‘Campos de Castilla para siempre’ es el gran hit de este disco. ¿Te salió al principio o salió al final?
Salió al final. Daba para tres canciones, porque la letra era como para una canción de 15 minutos. No sabía qué hacer con ese monstruo, con ese esperpento, y se me ocurrió quitar los versos que yo sentía que redundaban o que eran menores: un tercio de la letra. Con los otros dos tercios hice dos canciones y decidí que una iba a ser la primera del disco, y la otra, la última, formando una especie de bucle, hablando de ese viaje mío entre Coruña y Madrid. Me parecía que todo cobraba sentido. Esa es la parte intelectual/oficio. Porque no le iba a poner a la peña un tostón de 15 minutos. Mira lo que le pasó a Calamaro con el disco de «El Salmón» (risas) De hecho, de Calamaro me gustan muchísimas canciones, pero a ese disco, si te digo la verdad, ni siquiera entré. Lo escuché una vez, vi que había versiones de los Beatles, y dije: «¡tío, a tu casa!» (risas)
Yo pensé que habías puesto «Campos de Castilla» dos veces para que la gente se diera cuenta de lo buena que es…
Me gusta el concepto, de pesado (risas) Contarlo dos veces puede ser una manera de que a la gente le llegue más. Desde el momento que una canción sale de single, ya se le está dando un foco que no se le da a otras. Es verdad que es un tratamiento un poco injusto, porque piensas: «Joder, ¿y si hubiera sido single ‘Enséñame’?» Igual la gente conecta con una canción tan rara aunque no te lo esperes. «Campos» a mí me parecía la más potente de los tres singles. De hecho, ‘Sombras chinas’ no era mi apuesta. Ahí me dejé asesorar por mi entorno, gente con la que he ido trabajando desde 2001, y decidí hacerles caso. A veces es una lotería lo de los singles.
Hay una referencia a Machado, pero también podría ser a ‘Camino Soria’ de Gabinete Caligari. Has dicho en alguna entrevista «gran canción», pero yo te digo que «gran disco»…
¿Qué venía en el disco?
‘Suite nupcial’, ‘Tócala Uli’, ‘La sangre de tu tristeza’ y ‘La fuerza de la costumbre’. Cinco singles.
¡Claro! Y un grupo bastante perdido en el tiempo, probablemente muy injustamente. Esa canción siempre la vi como la canción del pop español. Cuando un grupo es capaz de hablar de Soria en una canción de esa forma tan bonita, tan poética, tan machadiana… También está ‘Volando Voy’, pero yo diría ‘Camino Soria’. Es de las 5 que rescataría en una cápsula para hablar de pop español. También es que tengo ascendencia soriana, que eso no lo sabe casi nadie, y apela a esa parte familiar por parte de madre.
«‘Camino Soria’ es de las 5 canciones que rescataría en una cápsula para hablar de pop español»
Hay una referencia a El Último de la Fila en ‘Crujidos y fantasmas’, pero también al pop británico en ‘La batalla’, donde tú oyes Kate Bush y yo a Massive Attack…
Sí, esa especie de épica oscura de Massive Attack, te entiendo, y me gusta. Tengo una infancia más hispana, latinoamericana, también británica y música de todo el mundo. Mis padres nos criaron en esa diversidad. Pero yo creo que para diferenciarme, matando al padre, como diría Freud, me fui a lo anglosajón y a lo mod, huyendo de Paco Ibáñez y de Víctor Jara. Pero luego la cabra tira al monte y recupero todos los folclores, todo lo de la mal llamada «música del mundo», que es lo que se escuchaba en mi casa realmente. Al final soy un poco una tensión entre eso y todo lo británico, desde los Who hasta Massive Attack. También tuve mi época hiphopera con mi hermano, que luego lo enganché con Beck. Ya tenemos una edad y hemos pasado por muchos sitios. En algún lugar ahí en el medio está mi música.
Esta vez la parte latina está un poco más apartada…
Casi completamente apartada. Y eso tiene más que ver con los ciclos. La vida te decía que es equilibrio, pero también son ciclos. A mí me resulta necesario y muy natural dejar de hacer algo cuando lo he hecho un tiempo que yo considero suficiente. Mi época «más latina», entre comillas, fue la época en la que vivía en América Latina. Cuando vengo, lo traigo y hay un poso, pero también llega un momento en que me doy cuenta de que mi vida es más urbanita: Madrid, los viajes por la A-6, una vida que tiene menos que ver con Héctor Lavoe o Mercedes Sosa. También te digo que si tú puedes hacer una canción de Víctor Jara con una guitarra eléctrica y una batería tipo R.E.M… eso es pop. Me da igual que sea Aute o Bob Dylan, si de ahí puedes sacar una canción de pop… Me gusta el concepto de canción quizás por encima del concepto de pop.
Es la segunda vez que dices Víctor Jara, te tengo que hacer la pregunta política. ¿Tu canción es menos política, no?
Y mi contexto es completamente distinto.
Aunque no sabemos durante cuánto tiempo…
A veces piensas: «¿Me tocará a mí? ¿Me tocará a mí una época tan oscura, una dictadura, me tocará una guerra mundial? Intento no pensarlo, sinceramente. Yo me he criado con música de cantautores, que no siempre es tan política. Víctor Jara tiene ‘Te recuerdo Amanda’ en ese contexto de fábrica, pero también de muchos cantautores trascienden canciones de amor. Incluso Silvio Rodríguez. No sé si estaba de acuerdo exactamente con lo que pasaba en Cuba en ese momento. Creo que ha tenido sus momentos más cercanos al gobierno y menos, pero creo que no ha sido tan crítico en el fondo, porque también ha estado bastante cerca. Quizás hubiera sido mucho más crítico si le hubiera pillado más joven. Pero no, mi música creo que no es tan directamente política, no habla de cosas políticas directas, como partidos o acciones concretas del gobierno, pero creo que sí que es política en cuanto a que se ve mucho cuál es mi filosofía de vida, cómo pienso, si soy un tío diverso o no, si creo en una idea plural. Eso yo creo que sí que se ve.
En ‘La batalla’ sí hay descontento social.
No lo había pensado, pero ‘La batalla’ sí es explícita. Hay una visión de un ciudadano que ahora no soy yo exactamente, pero sí que lo veo y me hace sufrir. Gente que trabaja muy duro, vive en un piso muy pequeño y se gasta prácticamente todo el dinero en eso y no puede hacer mucho más que trabajar y sobrevivir. ¿A quién le echas la culpa del precio de la vivienda? No lo sé. Siempre me da la sensación de que no sé lo suficiente de política. Me parece que hay miles de capas y me da mucha rabia porque siempre siento que te quedas a medias. Y eso me frustra mucho.
No será porque no hay programas y tertulias de todos los palos…
Sí, pero es lo que tú has dicho, hay uno que dice una cosa y otro dice la contraria. A los entresijos casi nunca se llega. Entonces me da mucha rabia. La información siempre la siento, en mayor o menor medida, muy sesgada.
¿Tú te sientes un privilegiado?
Sí, absolutamente. Por haber nacido el año que nací, en el 77, haber vivido en este país y haber sido hijo de mis padres, haber sido un chico de Coruña que ha venido a Madrid en probablemente la mejor época de Madrid… No esta de ahora, aunque yo la amo con todo, pero tengo mis críticas. Creo que he tenido mucha suerte.
Te lo pregunto porque cuando entrevisto a artistas femeninas, me piden que pregunte a los hombres heterosexuales blancos por igualdad, en lugar de a ellas todo el rato…
Bueno, hay feministas que dicen que nos pregunten y otras que dicen que no tenemos voz ni voto. En ese sentido, creo que hay división. Mi amiga Alejandra, feminista histórica, que tiene una librería, Berbiriana, en Coruña, me ha ido contando lo que ella ha ido aprendiendo, porque se ha preocupado especialmente desde hace décadas de los feminismos, es decir, no hay un feminismo solo. Básicamente sí, que es la igualdad de derechos y de oportunidades. Y yo en eso coincido plenamente. Es decir, igualdad de oportunidades siempre, para todo siempre.
«Cuando lo romántico se convierte en algo tóxico, creo que es cuando no merece la pena»
En «Cupido» hay un canto contra el amor romántico. Me pregunto cuál es la alternativa: ¿la soledad, las relaciones abiertas…? ¿De qué va esto exactamente?
Jo, qué complicado (risas) No es un manifiesto, me salió un verso y yo mismo me dije: «ahora me toca explicarme y digo «¡madre mía! Sin quererlo me he metido en un lío porque no sé decir exactamente por qué lo canto»» (risas) Creo que en ese momento yo había idealizado a una persona. Cagarme en Cupido era mi forma de enfadarme con alguien. Porque además creo que casi siempre nos enfadamos con nosotros mismos. Porque dices: «Joder, ¿cómo no me di cuenta? Si estaba clarísimo». Me cuesta mucho encontrar equilibrio entre la ilusión y la idealización. Porque… ¿cómo no vas a ser un poco romántico? Pero claro, que no te haga daño. Cuando lo romántico se convierte en algo tóxico, creo que es cuando no merece la pena.
Desde que entrevisté a Russian Red por el último disco y me habló de relaciones abiertas, casi que lo contrapongo al amor romántico automáticamente.
Yo no (risas) Yo creo que hay un montón de matices… Estamos en una época de la historia en la hay mucha diversidad de tipos de relaciones. Y se ha deconstruido mucho el concepto de pareja. A veces habrá gente que disfrute mucho de esa diversidad y otra gente que también la sufra mucho. Porque a veces también dices «Mira, casi prefiero lo que funcionó de toda la vida». Todos tenemos en la vida lugares mentales donde puedes tener un margen para la experimentación. Pero yo, por ejemplo, concretamente, ahí no lo tengo (risas) Yo tengo la música, y otras cosas.
¿Se puede medir el éxito de tu carrera en solitario como Xoel López por cuándo te han ido preguntando menos por Deluxe y por ‘Que no’?
Me di cuenta cuando recuperé ‘Que no’ después de muchísimos años y la toqué en un festival pensando que la gente iba a flipar y no fliparon. Y dije «vale, ya está». O sea, ya ha trascendido eso… En Spotify, que es relativamente fiable, si ves las reproducciones de mis canciones comparando con las de ‘Que no’, hay goleada de las nuevas. Entonces dices «buena señal».
¿Desde qué año ha sido esto?
Al principio tuve un poco de rechazo a todo lo de Deluxe, sobre todo a esa primera época, porque quería reivindicar lo nuevo, lógicamente. Creo que no me atreví a recuperar ‘Que no’, entre otras canciones, ¿hasta 2023? Cuando ya tenía claro que no me iba a afectar.
«En la letra de ‘Lodo’ había algo que yo no quería asumir, el inconsciente va por delante siempre»
¿Cuándo se levanta ‘Lodo’?
Yo flipé. Es un caso bastante particular. Hay gente que lo quiere atribuir a la pandemia, a la campaña de la Xunta de Galicia desde el Camino de Santiago, luego a todo el tema de la Dana en Valencia… Pero fue antes, yo me acuerdo perfectamente. ‘Lodo’ llegó a ser la canción más escuchada de mi Spotify unos meses antes de todo eso. Antes era ‘Tierra’. ¿Quién lo iba a decir? Flipé. Y luego pasó todo eso, que fue más leña al fuego. Ya como que volaba. Yo creo que es la letra, la letra le gustó a la gente. Es una letra que nace de un lugar muy sincero, y yo tampoco tenía ninguna expectativa con la canción. Para mí era de las menores del disco incluso… No sé, tengo mi teoría, creo que quizás había algo en la letra que yo no quería asumir, porque sabes que dicen que el inconsciente va por delante siempre.
¿Y qué es?
Algo que luego me acabó doliendo. Algo que tenía que ver con algo que iba a pasar en mi vida y yo ya lo estaba viendo a nivel inconsciente pero no a nivel consciente. Lo canto… y luego caigo. Luego yo caí en un momento malo. Sí, es muy fuerte… No es mágico, se puede explicar con el psicoanálisis, pero sí que tiene algo de decir «joder». Y me sigue pasando en este disco. Es como si mis canciones supieran mucho más que yo.
¿El qué con este disco?
Tendría que hablar de cosas íntimas y me da vergüenza.
¿Pero como que las canciones tienen algo de premonitorio?
En realidad no es premonitorio. Tú lo sabes, pero no eres consciente. Imagínate «te están poniendo los cuernos». Y de repente, cuando lo descubres, dices «Si yo ya lo sabía. Si ya aquel día que me dijo que no sé qué». Pero no lo querías ver. Pues eso, en las canciones está.
Estás haciendo un proyecto de rehacer canciones viejas para el futuro. ¿Esto es motivador para un artista? ¿Por qué todo el mundo lo hace en un momento dado?
Estaba muy motivado, y de repente vino este disco nuevo. Me habían pedido un par de singles para sacar algo nuevo antes de ese otro proyecto y buscando dos singles me encontré un disco. Y entonces ahora me cortó un poco el rollo. Es un proyecto que vengo posponiendo desde hace más de una década, porque no encontré el momento de que eso me apeteciera más que hacer un disco nuevo. Me está costando un poco retomarlo, pero creo que en cuanto vuelva encontraré la forma de que sea bonito porque me estaba divirtiendo mucho. Ya lo contaré cuando toque, pero cada canción es un mundo. Una la quieres mejorar, otra no la quieres joder, otra que quieres cambiar aquella cosa que siempre te jodió y que nunca te gustó. En fin, es todo un viaje, pero no es lo mismo que hacer un disco nuevo, efectivamente.
Y ahí va a ir ‘Que no’…
Ya está grabada. Estoy pensando si hacer dos versiones para elegir la que más me guste. La que hay ahora es con una guitarra un poco… Alaska y Dinarama. No es tan diferente, porque me parecía que era de las que tampoco te la puedes cargar. Tiene demasiado peso. Pero sí que viene de una época en la que la música en España suena peor, creo que se puede mejorar a nivel de mezcla. Ahora tenemos muchos más recursos, yo tengo algo más de presupuesto. Aunque solo sea por eso, merecería la pena regrabarla.
¿Creo haber visto en un Reels que estás en contra de las malas críticas?
Este debate me interesa. Primero, no le diría a nadie lo que tiene que hacer. Jamás. Me preguntaron y dije que, si en un periódico hay 6 críticas de discos y una es un 2 a un disco de Bisbal… Yo dije que me parecería más interesante que ese espacio lo ocupase un disco de 8, porque así yo lo compro y lo escucho.
«La crítica positiva creo que aporta más que la crítica en negativo»
¿Pero sabes cuánto se critica que en Mondosonoro solo salgan discos con un 8 y con un 7? ¿Dónde queda el periodismo musical?
Me refiero a que criticar un disco que supuestamente no es para melómanos, me parece un ejercicio solo para decir «no me gusta Bisbal». Y eso ya lo sabemos. Creo que tiene más que ver con identidades, con decir «nosotros somos anti-Bisbal». Ese espacio yo lo hubiera usado para algo en positivo. La crítica positiva creo que aporta más que la crítica en negativo. Por supuesto que te puede no gustar un disco, pero ¿qué sentido tiene criticarlo? ¿cuál es la finalidad? ¿Advertir a la gente de que no lo escuche?
También hay una falta de pudor total con decirle a la gente que una película es mala y no pasa nada. Parece que con los discos no se puede.
De jovencito me pidieron «10 canciones que odias» para un fanzine. Y yo lo hice, pero lo hice con un poco de dolor de corazón porque yo pensaba «no sé si pienso en esos términos». O sea, no sé si odio 10 canciones, y me acuerdo que me esforcé un montón. Una era ‘Hotel California’. Y ahora me gusta, en el sentido de que es un temazo. Yo era más hater de joven, me he ido limando como las montañas. La montaña sigue estando ahí, pero ya no hay tanto pico.
He entrevistado a Bisbal y bueno, él habla de que sus primeros temas con Kike Santander tenían 14 acordes…
Pues me parece muy interesante. No me importaría nada entender cómo es Bisbal a nivel musical, cómo concibe un disco.
«He visto muchísima gente cantando técnicamente increíble que no me transmitían absolutamente nada»
Sobre todo te habla de lo importante que es la voz, que en el indie importaba menos.
Yo, de hecho, no soy de voces. O sea, me encanta Nina Simone, me encantan las voces buenas, pero también me gustan las voces, entre comillas, «malas». He visto muchísima gente cantando técnicamente increíble que no me transmitía absolutamente nada.
Tu voz ha influido muchísimo, por ejemplo a Pucho de Vetusta Morla, ¿no?
Eso me lo dijo mi padre. Me dijo: «Hay un grupo en la tele que canta como tú». Pero yo creo que Pucho tiene influencias varias, ¿eh? No sé si la mía es una, no lo sé, tendría que preguntarle a él. Pero cuando volví de América, me llegaron comentarios tipo «canta como Pucho», «imita a Pucho». Y luego el típico defendiendo: «Oye, este tío lleva toda la vida cantando» (risas) Es inevitable. Mis grandes referentes son británicos, pero de música española me ha influido desde Mecano hasta Josele Santiago de Los Enemigos. Y creo que al final uno encuentra ahí un lugar. Pero sí que es verdad que yo he apostado por algo un poco más melódico. Me he atrevido a intentar cantar un poco mejor en el indie, y eso era muy penalizado en una época.
Te veo contento hablando de tu propio éxito también. Que antes el éxito también generaba complejos.
Sí, era durísimo. Y hasta sonar bien era penalizado en el indie. Yo me acuerdo de ir a los festivales y recibir críticas de compañeros, de gente del gremio: «A ver, está guay, pero es que sonéis demasiado bien» Y la banda decía: «nos han dicho que sonamos demasiado bien». Joder, todo el día ensayando, intentando mejorar… Y era una cosa que penalizaba. Hay algo perverso ahí. Es como «te quiero, pero no quiero que gustes mucho». Es tóxico en realidad. «Te quiero para mí, no quiero que le gustes a los demás, quítate esa ropa que te queda bien». En fin, si lo analizas…

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