Una obra de arte que ha sido preparada en casa con la ayuda de computadoras muy potentes tiene menos mérito que si se improvisa ante el tablero bajo la presión del reloj, el rival y la tensión competitiva. Pero sigue siendo una obra de arte y -en el caso de la partida de este vídeo- de extraordinaria belleza. Además, como suele recalcar Gari Kaspárov, “para trabajar muy duro en el propio entrenamiento también hay que tener un talento especial”.
Rauf Mamédov (Bakú, 1988) es uno de los miembros de la generación de oro de ajedrecistas azerbaiyanos (como Radyábov, Mamediárov o el difunto Gashímov) surgidos al calor de la enorme fama de Kaspárov, nacido en Bakú en 1963 y residente en esa ciudad hasta que debió huir a Moscú, en enero de 1990, porque armenios y azeríes se mataban por las calles. Esta partida deja clara su gran calidad técnica, y su profundidad de concepto.

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