Nicolái Kopílov (1919-1995) fue uno de los abundantes ajedrecistas soviéticos a quienes nos hemos referido varias veces en esta sección: su talento era enorme, y hubieran brillado mucho en cualquier otro país del mundo; pero no en la Unión Soviética, porque apenas podían viajar fuera de ella. En el campeonato nacional de 1951, Kopílov venció a cuatro grandes astros: Botvínik, Keres, Petrosián y Boleslavski.
La maravillosa partida de este vídeo, frente al futuro campeón del mundo Petrosián, uno de los ajedrecistas más difíciles de vencer en la historia, indica que tenía una especial habilidad para sacar a sus eminentes rivales de su zona de confort. Kopílov, con las piezas negras, sacrifica nada menos que una torre para atacar a tumba abierta. Petrosián no termina de creer que las inmolaciones de su rival estén justificadas, y por eso juega a ganar en lugar de conformarse con el empate. Gracias a tal insensatez de ambos por razones opuestas, hoy disfrutamos de esta obra de arte.

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