Disponer todas las piezas propias en buena armonía para atacar al rey es, sin duda, una habilidad muy importante y un gran logro. Pero entonces llega un momento muy crítico: decidir cuál es la mejor manera de potenciar ese ataque. La capacidad de hacer eso con virtuosismo, siendo capaz de ver con claridad a través de la niebla espesa de muchas variantes e ideas, es un signo de distinción de los jugadores excepcionales.
Andréi Yesipenko lo es. Brilla mucho desde que era un niño, y firmó la maravilla que glosa este vídeo, recién cumplidos los 16 años. Su manera de convertir esa gran armonía de sus piezas en victoria inapelable consistió en sacrificar primero un peón, luego una pieza y finalmente una torre. Es verdad que algo falla en él (tal vez ambición o constancia), a juzgar por su trayectoria un tanto gris en los últimos años (incluso antes de la invasión de Ucrania), a pesar de que se mantiene entre los 60 mejores del mundo (llegó a ser). Pero de su enorme creatividad no hay duda alguna.

Más historias
Sorloth concreta la suficiencia del Atlético para derrotar al Oviedo | Fútbol | Deportes
Nacido en la antigua Checoslovaquia, fue uno de los literatos más brillantes del siglo XX en el Reino Unido, autor de obras como ‘Rosencrantz y Guildersten han muerto ‘ o «Shakespeare enamorado’: Muere el dramaturgo Tom Stoppard a los 88 años | Cultura
Venezuela repudia el cierre del espacio aéreo decretado por Trump