Sí, los pelos lisos también pueden usar difusor
Tengo el pelo liso. Muy liso. Durante el invierno y el otoño lo agradezco; resulta muy cómodo a la hora de hacerme coletas y moños –mis aliados diarios– y exige bastante menos mantenimiento que unos rizos definidos o unas ondas naturales cuidadas. Hasta aquí todo bien, pero es llegar la primavera y, ya no digamos, el verano, y mis preferencias cambian por completo. En cuanto las temperaturas superan los 25º, conseguir la melena surfera perfecta, esa que hace que parezca que hayas pasado todo el día en el mar, con el efecto desenfadado y despreocupado que solo puede dar la brisa marina a pie de litoral, pasa a ser mi objetivo principal.
Para alcanzar este cometido capilar he probado casi de todo. Los mejores sprays de sal del mercado, las cremas y espumas para rizos mejor valoradas y hasta en más de una ocasión me he ido a la cama con el pelo húmedo y recogido en trenzas (advertencia: no intentar en casa) con la esperanza de despertarme con esa onda informal que buscaba. Sin embargo y por extraño que parezca, nunca le había dado una oportunidad a la herramienta más eficaz y respetuosa con el cabello en estos términos, esa sin la que mis congéneres de pelo rizado no podrían vivir: el difusor. Eso sí, no hablo de cualquier difusor. Hablo del que probablemente sea el mejor del mercado.
Descubrí las bondades de este accesorio hace unas semanas, durante un viaje de prensa a Menorca. La premisa del encuentro era descubrir en primicia el nuevo color de verano de los dispositivos de cuidado capilar de Dyson: una edición limitada inspirada en el solsticio de verano, el día más largo y luminoso del año, de un tono a medio camino entre el naranja mandarina y un albaricoque suave. Fue unas horas antes de uno de los atardeceres más bonitos que haya visto –teñido de ese mismo color– cuando la estilista capilar María Roberts, embajadora de la marca, me descubrió el Santo Grial de las melenas surferas.
“Este verano triunfarán las melenas messy, con textura y un acabado deliberadamente desestructurado. Un difusor es el mejor aliado para conseguir ese efecto y crear una onda muy natural«, sentenció. ¿También en mi caso? Pregunté sorprendida. Hasta entonces en mi mente los difusores estaban reservados exclusivamente para cabellos ondulados o rizados. “Claro”, me aclaró, “es cierto que no vas a conseguir un rizo súper definido, pero sí un movimiento desenfadado, ligeramente ondulado y con cuerpo. Además, siempre puedes potenciar más el resultado después marcando algunos mechones sueltos con una herramienta de calor. La diferencia es que partirás de una base con más volumen y forma gracias al trabajo previo con el difusor”.
Tenía toda la razón. Bastaron unos cuantos días para cogerle el truco y que se ganara con creces un lugar privilegiado en mi tocador, y en mi rutina capilar. Tanto en el modo Dome, diseñado para realzar la forma natural de ondas y rizos, como en el modo Diffuse, pensado para aportar más textura y definición, el resultado superó con creces mis expectativas, y sin recurrir a temperaturas extremas ni a larguísimas sesiones de peinado. Tanto me ha gustado, que creo que seguirá en mi rutina incluso más allá del verano.


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