07/07/2026

5 mitos del ejercicio físico que debes desaprender si quieres entrenar mejor (y con más resultados)

Mitos del ejercicio que conviene desaprender

1. “El cuerpo se acostumbra a las rutinas”

Mito, con matices. “El cuerpo sí se adapta, pero eso no significa que haya que cambiar la rutina de entrenamiento constantemente. Lo que de verdad es determinante es que exista sobrecarga progresiva: aumentar el peso, sumar repeticiones o series, reducir los tiempos de descanso o perfeccionar la técnica y el control del movimiento. Mientras haya avances en alguno de estos aspectos la rutina seguirá siendo eficaz, aun con los mismos ejercicios”, explica Isidoro de la Cruz, holistic coach de Barceló Hotel Group y embajador del programa WeBalance de la cadena hotelera.

Pablo Gil, preparador físico especializado en pádel, secunda la moción y señala uno de los errores más habituales en estas lides: “Mucha gente entrena a diario sin una estructura clara, pensando que al cambiar los ejercicios el músculo recibirá un estímulo distinto y se desarrollará más”. Para evitarlo, recomienda entrenar con un cuaderno o diario donde se anote cada sesión. “Así, la semana siguiente podrás revisarlo y tratar de progresar en esos mismos ejercicios. Eso tiene mucho más sentido para el cuerpo que estar cambiando el estímulo constantemente”, asegura.

Conclusión: no es cuestión de hacer cosas nuevas todo el tiempo, sino de dejar de entrenar en piloto automático.

2. “Un hábito se construye en 21 días”

Aquí no hay dudas. “Es uno de los mitos del ejercicio más extendidos”, afirma tajante De la Cruz. El origen de esta creencia se remonta a las observaciones del cirujano Maxwell Maltz en los años sesenta, quien detectó que sus pacientes tardaban alrededor de 21 días en adaptarse a cambios físicos –no a rutinas ni hábitos–.

Con el tiempo, esa idea se generalizó erróneamente. “La evidencia científica actual demuestra que no existe un número fijo de días para crear un hábito –subraya–. De hecho, un estudio publicado en European Journal of Social Psychology en 2009 situó en 66 días el promedio necesario para que una conducta se automatice”. En este contexto y siempre que exista una repetición sostenida del esfuerzo en el tiempo, fallar un día en la rutina no comprometerá el proceso a largo plazo. Roma no se construyó en un día, ni tampoco en 21. Y aunque ese lapso pueda servir como punto de partida para empezar a cuidarnos, rara vez es suficiente para que el ejercicio se convierta en un hábito automático y sostenible.

Ángela Isla, especialista en fuerza y acondicionamiento y CEO del centro de bienestar BYAI, lo resume con claridad: “Un hábito se construye con amor propio y disciplina, incluso en esos días en los que no apetece nada. En este sentido la diferencia no está en la motivación, sino en lo que haces cuando no la tienes”.

3. “Cuanto más sudas, más calorías quemas”

Los expertos coinciden por unanimidad: mito, y de los grandes. La quema de calorías puede depender de la intensidad del ejercicio, el tiempo durante el que se mantiene, la masa corporal o el metabolismo individual. “Por ejemplo, puedes sudar mucho en una sauna y no quemar apenas calorías; en cambio, entrenar en un clima frío puede implicar lo contrario, aunque sudes poco”, explica el coach de Barceló Hotel Group.



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