El mito romántico, en un acto de resiliencia, ha ido adaptando sus formas para sobrevivir entre siglos, con la gran potencia narrativa que contiene. De la épica caballeresca a las monogamias productivistas, llegando a ser desmontado y ensamblado de nuevo en otras formas, apelando en la actualidad al romanticismo inscrito en la amistad. Algo que, por cierto, nuestra protagonista investiga a conciencia. Mi mejor amiga, Cuando estamos juntas y un buen rastro de títulos más son los que Beatriz Constenla (Málaga, 1993) lleva sumados en su casi década como cantante y compositora como Bea Pelea.
Desde que debutó con Reggaetón Romántico Vol. 1 (2018), en honor a los compilados que popularizaron el género, se ha dedicado a continuar la saga de los matices del amor, en su vertiente más sensual, abierta también a melancolías, encuentros y rupturas, distancias y acercamientos hasta tal punto que no se distingue a quién pertenece cada piel. Su voz es de las más sensibles de una escena de por sí explícita, de las pioneras en el ámbito nacional. Hasta el punto, que ella misma ha decidido convertirse en el propio mito romántico, un ente abstracto que sin embargo ha encontrado un formato en lo tangible, con su última publicación, Reggaetón Romántico Vol. 3 (2026) estrenado este 17 de abril.
En los viajes que ha propiciado tu carrera, has entrado en contacto con el reparto
cubano, el underground mexicano, el dembow dominicano…
Y con la nueva gira voy a regresar a Colombia, Chile, México y Brasil, donde he estado varias veces últimamente. El funk se ha convertido en mi nueva música favorita. Hay géneros que hasta que no vas allí, no te empapas de la misma manera ni entiendes su lenguaje. En Brasil también tienen temas de reggaetón muy guapos.
A eso iba, has tocado muchos palos, desde el mambo o la bachata a géneros más
club. Sin embargo, cuando se trata de tu esencia, vuelves a la rama más romántica
del reggaetón.
Cuando empecé, a nivel nacional éramos pocos: La Mafia del Amor, Ms Nina, La Zowi… aunque ella era más trap. Luego el reggaetón se convirtió en pop a nivel global y cambió su sonido. Hubo momentos en los que me daba un poco de rechazo. Para mi el reggaetón siempre ha sido el reggaetón antiguo, que en esa época era el único que había. Autogestionar mi carrera me ha quitado mucho tiempo, no pasaba por el estudio. Me di cuenta de que no estaba para lo más importante: hacer música. Decidí centrarme, aprender a hacer melodías y probar otros sonidos con Los del Control, así salió el EP Kdenas (2024).
Entonces quise mirarme con perspectiva, ver desde fuera qué me representa. Obviamente son las letras, siempre hago un reggaetón más romántico, aunque hable de temas explícitos, que para mí forman parte de lo mismo. Quise indagar en el romanticismo en sí, como acto y como concepto. Volví a reencontrarme conmigo misma y por lo tanto con el reggaetón. Hasta llegar al punto de querer hacer la tercera parte del Reggaetón Romántico Vol.1 (2018), que al final siempre ha sido mi esencia.

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