Blanca Suárez y sus mejores trucos de maquillaje
La relación de una actriz con el mundo del maquillaje es tremendamente especial. Es una herramienta esencial, dentro y fuera de la pantalla, porque no solo se convierte en el compañero de viaje fiel de sesiones de fotos, eventos y alfombras rojas. También ayuda mucho, muchísimo, a construir cada personaje. De esto sabe mucho la actriz Blanca Suárez, vinculada con el mundo del cine desde hace más de 20 años y ahora convertida en nueva embajadora de Armani Beauty en España. Una alianza beauty perfecta que tiene todo el sentido del mundo, entre otras cosas porque antes que embajadora, la madrileña, de 37 años, era usuaria fiel de los cosméticos de la firma italiana. Sí, Suárez tiene una regla no escrita a la hora de prestar su imagen: “Para mí es muy importante estar vinculada a marcas que yo consuma y sepa defender de primera mano. En el caso de Armani Beauty era consumidora de sus productos antes de formar parte de esta familia”, cuenta en exclusiva a esta cabecera durante la entrevista que concede con motivo de este fichaje. “He podido conocer la marca desde dentro desde hace muchos años y tenía muchísimas ganas de participar y de entablar una relación más familiar, de pertenecer a esa familia que forman con sus embajadores y embajadoras. Además es una marca tremendamente vinculada al mundo del cine”, añade.
El maquillaje, para Suárez, tiene un significado especial. Y no solo porque sea un camino para reinventarse en la gran pantalla. “Es un pilar fundamental, hay muchas veces que incluso los personajes se empiezan a crear a partir de su propio aspecto. Es un pilar como el vestuario, el carácter del personaje o, incluso, los propios textos. Cuando ves las primeras imágenes de una ficción lo primero que ves es el aspecto de ese personaje”, explica. También puede llegar a ser una herramienta con tremendo poder emocional. Por eso, cuando le preguntamos si el maquillaje puede ser incluso terapéutico –le hacemos esta pregunta recordando una frase que confesó Scarlett Johansson al maquillador Paul Starr–, la actriz responde rotunda: “El maquillaje puede ser muy traumático o muy terapéutico, todo depende”, bromea para luego centrarse en su poder emocional. “Pero sí, puede ser terapéutico. Hay algo en el hecho de mirarte al espejo y traspasar esa línea en la que ya no usas el maquillaje simplemente para tapar, sino para empoderarte. Cuando consigues colocarte en ese lugar, sí se convierte en algo muy terapéutico”.

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