27/06/2026

Cómo matar a las ‘células zombies’ que están provocando el envejecimiento de tu piel

¿Qué son las células zombies?

El concepto de “célula zombie” es, como poco, llamativo. Además de, todo hay que decirlo, un tanto marketiniano, y bastante alarmante: ¿de verdad es posible que en nuestra piel se encuentre algo con un nombre tan poco apetecible? Y, más importante aún, ¿qué son exactamente esas células zombies y qué se supone que pueden causar en nuestro rostro? El dermatólogo Adrián Alegre, dermatólogo y CEO de la clínica dermatológica especializada AB Derma, lo resume así: “Las células zombi son células que han dejado de cumplir su función y ya no se dividen, pero tampoco mueren cuando deberían. Permanecen en un estado de senescencia, liberando señales inflamatorias que alteran a las células sanas de alrededor”. Dicho de otro modo: estas microscópicas inquilinas de nuestra piel, al igual que el célebre gato de Schrödinger, no están ni completamente vivas ni del todo muertas. Y es precisamente esa ambigüedad la que las vuelve problemáticas.

Con el paso de los años, estas células senescentes empiezan a acumularse en distintos tejidos del organismo, incluida la piel. La ciencia conoce bien este fenómeno: la senescencia celular es un proceso documentado desde los años 60, y hoy se sabe que su acumulación contribuye al envejecimiento cutáneo, a la pérdida de firmeza y elasticidad, y a un entorno inflamatorio que “contagia” a las células sanas cercanas, empujándolas hacia el mismo estado. De hecho, distintos estudios en biología molecular y dermatología coinciden en que la llamada SASP (Senescence-Associated Secretory Phenotype), es decir, el conjunto de sustancias inflamatorias que libera una célula zombie, juega un papel clave en esta degradación progresiva del tejido.

Ahora bien, aunque sobre el papel todo pinta bastante mal, lo cierto es que —como casi cualquier proceso fisiológico— estas células tienen un propósito. Es, en esencia, un mecanismo de protección, una forma que tiene el cuerpo de impedir que una célula dañada, sometida a estrés o con riesgo de volverse tumoral, siga dividiéndose sin control. El problema surge cuando el equilibrio se rompe: cuando hay pocas células senescentes, dañadas o disfuncionales, el cuerpo es capaz de eliminarlas mediante un proceso conocido como apoptosis (muerte celular programada) y aprovechar su función protectora. Pero, cuando se acumulan más de la cuenta, aceleran el envejecimiento y deterioran la calidad de la piel, propiciando también enfermedades relacionadas con la edad. “Su presencia empieza a ser detectable desde los 30 años, pero el aumento más notable ocurre a partir de los 40 o 45, cuando la capacidad de regeneración cutánea disminuye”, secunda Alegre.

¿Cómo podemos combatirlas?

Así, sabemos que las células zombies favorecen una inflamación crónica de bajo grado, ralentizan la renovación celular y disminuyen la firmeza y luminosidad de la piel, contribuyendo a la aparición de arrugas, flacidez y textura irregular. “Se mantienen ‘vivas’ pero inactivas, dificultan la reparación del tejido y reducen la capacidad de la piel para producir colágeno y elastina, además de favorecer la formación de manchas.

¿La buena noticia? En lo que respecta a la piel, pueden combatirse con ingredientes que estimulan la renovación sin agredir: retinoides, hidroxiácidos, antioxidantes como la vitamina C o la niacinamida, y ciertos activos senolíticos de origen botánico”, explica el experto, quien recuerda que la fotoprotección diaria es esencial para prevenir su aparición. Añade, además, que los tratamientos de renovación con láser pueden resultar muy eficaces para eliminarlas y promover la regeneración con células sanas.

En definitiva, lo importante es asumir que el envejecimiento es un proceso inherente a la vida, con sus cambios biológicos naturales. Y sí, un cuidado adecuado de la piel puede atenuar la huella visible del tiempo, pero no debe olvidarse que un estilo de vida saludable —alimentación mediterránea, ejercicio regular y buenos hábitos generales— es el arma más eficaz para evitar la acumulación de células zombies en otros tejidos del organismo como la grasa, los músculos o los vasos sanguíneos y, en definitiva, a envejecer con salud.

#1. Retinal y retinol: los activos del momento

Rénergie C.R.X. Triple Retinol Serum, de Lancôme

Tres potentes activos se combinan en cámaras separadas para garantizar su máxima eficacia

Hyaluron Activ Procedure con retinal al 0,1%, de Avène

Con retinal al 0,1%, ácido hialurónico y niacinamida al 2% estimula la renovación celular, mantiene la hidratación y refuerza la barrera protectora de la piel.

#2. Vitamina C y niacinamida: el poder de los antioxidantes

Tratamiento de niacinamida al 20%, de Paula’s Choice

Minimiza la apariencia de los poros y suaviza la piel rugosa.

Cápsulas de sérum de vitamina C, de Elizabeth Arden

60 cápsulas monodosis para dar luminosidad a la piel y prevenir el envejecimiento.

#3. Protección solar: un paso tan básico, como imprescindible

Fusion Water Magic Glow SPF 50, de ISDIN

Protector solar facial de uso diario y textura ultraligera con efecto glow.

Protector solar nutritivo que hidrata la piel dejando un acabado jugoso y sin rastro blanco. Además, su fórmula con bisabobol y niacinamida es idea para todo tipo de pieles, también las más sensibles.

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