¿Qué son las células zombies?
El concepto de “célula zombie” es, como poco, llamativo. Además de, todo hay que decirlo, un tanto marketiniano, y bastante alarmante: ¿de verdad es posible que en nuestra piel se encuentre algo con un nombre tan poco apetecible? Y, más importante aún, ¿qué son exactamente esas células zombies y qué se supone que pueden causar en nuestro rostro? El dermatólogo Adrián Alegre, dermatólogo y CEO de la clínica dermatológica especializada AB Derma, lo resume así: “Las células zombi son células que han dejado de cumplir su función y ya no se dividen, pero tampoco mueren cuando deberían. Permanecen en un estado de senescencia, liberando señales inflamatorias que alteran a las células sanas de alrededor”. Dicho de otro modo: estas microscópicas inquilinas de nuestra piel, al igual que el célebre gato de Schrödinger, no están ni completamente vivas ni del todo muertas. Y es precisamente esa ambigüedad la que las vuelve problemáticas.
Con el paso de los años, estas células senescentes empiezan a acumularse en distintos tejidos del organismo, incluida la piel. La ciencia conoce bien este fenómeno: la senescencia celular es un proceso documentado desde los años 60, y hoy se sabe que su acumulación contribuye al envejecimiento cutáneo, a la pérdida de firmeza y elasticidad, y a un entorno inflamatorio que “contagia” a las células sanas cercanas, empujándolas hacia el mismo estado. De hecho, distintos estudios en biología molecular y dermatología coinciden en que la llamada SASP (Senescence-Associated Secretory Phenotype), es decir, el conjunto de sustancias inflamatorias que libera una célula zombie, juega un papel clave en esta degradación progresiva del tejido.
Ahora bien, aunque sobre el papel todo pinta bastante mal, lo cierto es que —como casi cualquier proceso fisiológico— estas células tienen un propósito. Es, en esencia, un mecanismo de protección, una forma que tiene el cuerpo de impedir que una célula dañada, sometida a estrés o con riesgo de volverse tumoral, siga dividiéndose sin control. El problema surge cuando el equilibrio se rompe: cuando hay pocas células senescentes, dañadas o disfuncionales, el cuerpo es capaz de eliminarlas mediante un proceso conocido como apoptosis (muerte celular programada) y aprovechar su función protectora. Pero, cuando se acumulan más de la cuenta, aceleran el envejecimiento y deterioran la calidad de la piel, propiciando también enfermedades relacionadas con la edad. “Su presencia empieza a ser detectable desde los 30 años, pero el aumento más notable ocurre a partir de los 40 o 45, cuando la capacidad de regeneración cutánea disminuye”, secunda Alegre.
¿Cómo podemos combatirlas?
Así, sabemos que las células zombies favorecen una inflamación crónica de bajo grado, ralentizan la renovación celular y disminuyen la firmeza y luminosidad de la piel, contribuyendo a la aparición de arrugas, flacidez y textura irregular. “Se mantienen ‘vivas’ pero inactivas, dificultan la reparación del tejido y reducen la capacidad de la piel para producir colágeno y elastina, además de favorecer la formación de manchas.
¿La buena noticia? En lo que respecta a la piel, pueden combatirse con ingredientes que estimulan la renovación sin agredir: retinoides, hidroxiácidos, antioxidantes como la vitamina C o la niacinamida, y ciertos activos senolíticos de origen botánico”, explica el experto, quien recuerda que la fotoprotección diaria es esencial para prevenir su aparición. Añade, además, que los tratamientos de renovación con láser pueden resultar muy eficaces para eliminarlas y promover la regeneración con células sanas.
En definitiva, lo importante es asumir que el envejecimiento es un proceso inherente a la vida, con sus cambios biológicos naturales. Y sí, un cuidado adecuado de la piel puede atenuar la huella visible del tiempo, pero no debe olvidarse que un estilo de vida saludable —alimentación mediterránea, ejercicio regular y buenos hábitos generales— es el arma más eficaz para evitar la acumulación de células zombies en otros tejidos del organismo como la grasa, los músculos o los vasos sanguíneos y, en definitiva, a envejecer con salud.
#1. Retinal y retinol: los activos del momento
#2. Vitamina C y niacinamida: el poder de los antioxidantes
#3. Protección solar: un paso tan básico, como imprescindible
Más artículos sobre cuidado de la piel:

Más historias
Caída del pelo: la diferencia entre perder cabello y el adelgazamiento capilar
Las uñas batido de fresa con la manicura más deliciosa del verano 2026
Labios con volumen: el truco del corrector que consigue una boca natural y definida