Se estrenó el pasado 23 de enero en cines y se ha convertido en un pequeño fenómeno en las salas y en las redes. Hamnet copa desde entonces la conversación y no es para menos. El libro de Maggie O’Farrell que adapta ha vendido, solo en España, 200.000 ejemplares lo que da una idea del fenómeno que ha supuesto esta historia que se pudo leer en castellano por primera vez en 2021. Las expectativas sobre la película que ha dirigido Chloé Zhao estaban bien arriba.
Ambientada a finales del siglo XVI, la novela narra la historia de Agnes, una mujer casada con un dramaturgo de nombre William que utiliza una tragedia familiar para escribir su mejor obra. Pero aquí no se profundiza realmente en lo que le sucede a él, que no es otro que William Shakespeare aunque nunca se llegue a escribir su apellido, sino en lo que le pasa a ella, una mujer atravesada por el duelo y la pérdida. La cinta ha llegado a las salas bajo la dirección de la cineasta china y con Jessie Buckley y Paul Mescal en los papeles de Agnes y William. Puro servicio para fans, o eso pensábamos antes del estreno, que ha conquistado a la crítica –el agregador Metacritic la ha nombrado de obligado visionado y suma un 85% de reseñas positivas– y a los premios. Suma ocho nominaciones a los Premios Oscar, once a los BAFTA y Buckley es seria contendiente a hacerse con cualquier galardón a Mejor interpretación femenina que se le ponga por delante, como ya demostró en los Globos de Oro y en los Critics Choice Awards.
Esperadísima por los fans, insistimos, la película de Hamnet ha sido recibida por ellos de modos dispares. La vuelta de la manida expresión el libro es mejor no ha tardado en llegar. Así lo explica la escritora Rosario Villajos: “Habría ido a ver Hamnet solo porque me gustó el libro, y solo por eso ya me complace, pero entiendo que lo que vi en pantalla grande es algo solo inspirado en la novela, te lo dejan bien claro cuando ves que Hamnet y Judith no se parecen en nada. Y además, aquello que yo encontré como puntos fuertes en la lectura, no está en el film”, reconoce la también novelista que publica el 17 de febrero su nueva recopilación de relatos, Cortarse el cabello (Ed. Seix Barral).
“Del libro me gustó que William es apenas una sombra; en la peli, en cambio, tiene demasiado protagonismo y hasta vemos que es el inventor del nado a crol”, reconoce con cierta sorna la autora. Esa escena cruzando el río a nado ha sido objeto de no pocos comentarios en redes sociales por ser ese un estilo que no se popularizó hasta 250 años después de la fecha en la que tiene lugar la acción. “También me gustó de la novela que que Agnes fuera una total analfabeta a la que le cuesta aprender a escribir su nombre, pero aquí no aparece esa dependencia de los hijos para leer las cartas del marido”, apunta. “Me agradó del libro el capítulo que desarrolla muy cinematográficamente cómo llega la peste a Inglaterra. Por eso, no entiendo la elección de convertir esa parte tan gráfica en sombras chinescas. Tal vez optaron por hacer un guiño a quienes hemos leído el libro o quizá la peli busca ser completada con la lectura de la novela. No olvidemos que, aunque Spielberg produzca, Maggie O’Farrell firma la mitad del guion”, puntualiza.

Más historias
Cómo ayudar a Venezuela después de los terremotos
La bandana roja es el único accesorio que necesitas este verano (y aquí tienes las pruebas definitivas)
Escuchar el cuerpo: cómo el miedo puede intensificar el dolor