El crecimiento del Club Literario de Miu Miu parece llegar en el momento perfecto. En las últimas temporadas, la moda ha mostrado un creciente interés por la literatura: modelos que crean sus propios clubes de lectura, diseñadores que imprimen fragmentos de libros en la ropa y marcas que venden bolsos decorados con las portadas de novelas clásicas. Pero, como siempre, mientras todos siguen el camino señalado, la Sra. Prada nada contracorriente.
Al igual que ocurre con Women’s Tales, la otra gran iniciativa cultural de Miu Miu, que encarga a mujeres cineastas la creación de cortometrajes originales, el Club Literario toma muy en serio su misión. Sus encuentros permiten que cualquiera asista a conversaciones entre escritoras y, a través del programa Summer Reads, la firma ha distribuido gratuitamente miles de ejemplares de cada libro destacado en el club mediante pop-ups en distintas ciudades del mundo.
De manera sutil, además, también refuerza los temas que explora en las colecciones. Por ejemplo, no era difícil establecer un vínculo entre los elementos que evocan la vida doméstica en la colección de primavera 2026 (delantales, batas, etc.) y los mundos interiores de las sirvientas y concubinas retratadas en la novela de Enchi.
En cuanto a las charlas, tuvieron lugar en una sala diáfana llena de luz, decorada al estilo de una biblioteca milanesa de mediados de siglo: un sofá amarillo de tonos joya, rodeado de sillas de Marcel Breuer y enmarcado por un imponente telón de ondulante terciopelo carmesí.
La primera mesa se centró en Las inseparables, la desgarradora novela semiautobiográfica de Simone de Beauvoir sobre una apasionada amistad entre dos adolescentes que no se publicó hasta el 2020. “Los moldes de los que querían liberarse siguen existiendo hoy, y los conflictos que intentaban dejar atrás aún están presentes”, apuntó la ponente Yuan Xiaoyi, especialista en literatura francesa. “Incluso cuando escribe ficción, De Beauvoir sigue siendo, en esencia, una autora realista”.
El grupo, entre quienes se encontraba la traductora al chino del libro, Cao Dongxue, también hizo una mención especial al viaje que Simone de Beauvoir realizó a China en 1955 junto a Jean-Paul Sartre, convirtiéndolos en unos de los primeros intelectuales extranjeros en visitar el país tras la fundación de la República Popular. “Así que, en cierto modo, es una vieja amiga nuestra”, bromeó Xiaoyi, arrancando una carcajada general en la sala.
Después llegó el momento de un almuerzo con un guiño claro al encuentro entre Oriente y Occidente: mini sándwiches de wagyu y ciabattas de calabacín y, según el gusto (o la tolerancia de cada uno), té helado o un negroni bien frío. La comida estuvo seguida por una potente actuación de Chen Sijiang, vocalista de la banda indie Hiperson, que dio paso a la sesión de la tarde dedicada a la novela de Chang.


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