Cuando diciembre se asoma, los regalos empiezan a rondarnos la cabeza. Pero seamos honestas, la mala costumbre siempre gana y acabamos comprando todo cuando la fecha está prácticamente encima. Por eso hablamos con alguien que sí domina el arte de regalar: Blanca Arimany, que nos comparte una guía infalible para acertar sin afán (ni sudor frío). Porque encontrar el regalo perfecto puede sentirse como buscar Cien años de soledad en Serendipity o el Turboman de Un padre en apuros: misión imposible. Pero calma. Aquí están las respuestas.
Un ritual de tres pasos
Si se tuviese que reducir en 3 pasos, para Blanca lo más importante es empezar mirando atrás. “Yo lo primero que hago es un brainstorming, pensando en que le he regalado antes a esa persona… Y pienso en cómo hacer algo distinto a la última vez”, explica. Seguido por la fase de detective: “Le pregunto a esa persona si algo le hace ilusión, empiezo por decir cosas que me gustan a mi y seguro que él/ella acaba diciendo algo que te servirá de ayuda”. Un método que nunca falla.
Núria Auberni
Y si aun así estás perdida —todos hemos estado allí—, Blanca lo tiene claro: «me iría a La Roca Village. Por mucho que no tengas una idea clara, ahí encuentras mil maneras de sorprender a la persona que quieres. Y me atrevería a decir que puedes encontrar el regalo perfecto para cada uno de la familia”, afirma.
Encontrar el regalo para la persona más difícil
Todos tenemos una persona que complica la ecuación: esa que nunca quiere nada, o que lo tiene todo. En el caso de Blanca es su madre: “como tenemos la misma talla de ropa y zapatos, siempre me dice; ‘No me regales nada porque como compartimos todo ya tengo suficiente’. Pero el truco está en encontrar un punto débil: «la última vez que conseguí regalarle algo, me acuerdo que me acompañó a La Roca Village y paseando vimos unos tacones marrones tan bonitos que las dos dijimos, nos encantan. Así que pensé ya esta, los compró y es cómo hacer un dos por uno porque las dos los aprovechamos. Y eso hice. ¡Mi madre feliz y yo más!”.
Apelar a los sentidos (literalmente)
En los últimos años, el auge de las experiencias se ha visto aplicado para todo tipo de ocasión y obviamente navidad no sería la excepción. “Para mi sería, una fragancia que te recuerde mucho a esa persona, o ropa, algo que nunca falla en mi opinión. Que pueda crear un recuerdo para los dos, como un menú gastronómico, lleno de sensaciones para recordar”, afirma Blanca. Y es que, si hay algo que transmita cercanía es el elegir un aroma para la otra persona que te diga realmente que la conoces. Lo sensorial siempre gana.
Adiós al estrés navideño
Si hay algo que esperamos poder hacer todos los años es comprar los regalos con antelación, pero la realidad siempre es otra: improvisación. Para Blanca cambiar las reglas del juego y hacerle caso a la razón es el verdadero truco, “muchas veces me auto-presiono con pensar los regalos. Por ejemplo, a Lucas (mi pareja) la última vez, le compré su regalo tres meses antes de la fecha. Yo prefiero no arriesgar cuando hablamos de regalos para los demás”. Paz mental envuelta en papel brillante.
Un truco extra
El reto para blanca está está en algo que a la ligera parece simple, pero toma mucho esfuerzo: el valor emocional. “Las navidades pasadas le regalé a Lucas un cinturón. Puede parecer sencillo, pero había perdido meses antes ese mismo cinturón, que pertenecía a alguien importante para él. Quizás no tenga el mismo valor sentimental, pero con que tan solo le recuerde a esa persona, a mí ya me hace feliz».
Con estos pequeños pasos como guía, regalar deja de ser una carrera contra el reloj y se convierte en un gesto lleno de intención y memoria.




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