¿Cómo sientes que te ha ayudado?
He empezado a entender que ninguno de los objetivos que te pongas, aunque los consigas, te van a saciar y te van a satisfacer. La felicidad no está fuera (esto es lo que dice mi madre todo el rato y es lo que intento aplicarme).
¿Es fácil ver la vida de este modo cuando te llega la fama del modo en que te llego a ti?
No lo es. Además naturalmente no soy de esa forma. Soy bastante obsesiva y le doy demasiadas vueltas a todo. En esta profesión es complicado no sobrepensar las cosas porque hay mucha presión, mucha exposición. Tu vida no es como la de la gran mayoría, entonces de alguna forma se te aísla. La fama también te aísla. Todo esto te pone en una burbuja que puede ser muy dura. Tiene sus privilegios, pero es duro en muchos otros aspectos también.
¿Cómo marida todo esto con exponerse en redes, teniendo en cuenta que acumulas 26 millones de seguidores?
Soy bastante reservada con mi vida privada y con cómo soy yo, pero naturalmente me cuesta. Yo creo en guardarse cosas para uno. Sobre todo porque, de lo contrario, empiezas a pensar que la vida real es lo que ves en Instagram y eso es muy peligroso.
Pero que te expongas de esa forma, muchas veces, crea la falsa ilusión de que la gente puede opinar sobre lo que quiera.
La gente opina sobre todo. Con las mujeres además es mucho más duro porque hay una misoginia y un sexismo implícito en cómo se mete la gente en nuestra vida y en lo que publicamos que no existe hacia los hombres. Si te pones a leer los comentarios, o nos comparan entre nosotras, o van a temas físicos, o intentan desprestigiarnos como profesionales. Es raro que veas que a un hombre al que le digan que está ahí porque es guapo.

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