Lo que antes era aspiracionalidad pura y dura, ahora es nuestro día a día: Gracie Abrams un icono de estilo
En apenas unos años, Gracie Abrams ha dejado de ser una de las voces emergentes del pop para convertirse en una de las artistas con mayor influencia de toda una generación. Su universo musical, marcado por letras íntimas y una estética delicada, ha encontrado un reflejo perfecto en su manera de vestir. Alejada de los estilismos excesivamente calculados, la cantante ha construido una identidad visual reconocible basada en prendas sencillas, siluetas relajadas y una capacidad innata para hacer que lo cotidiano resulte deseable.
Su estilo responde a la perfección a esa tendencia que prioriza la comodidad y los básicos bien escogidos, pero también bebe de un imaginario muy concreto: el de los primeros años 2000. No desde la versión más exagerada del fenómeno Y2K –con brillos, minifaldas imposibles o accesorios maximalistas–, sino desde una nostalgia mucho más cotidiana, la que recupera los estilismos que llenaban las calles, los institutos y los centros comerciales entre mediados de los 2000 y principios de la década de 2010. Esa forma de vestir que muchas recordamos de nuestras madres, hermanas mayores, primas o referentes de entonces.
Ese aire nostálgico es el que vuelve a demostrar en su último look. Una propuesta que parece rescatada directamente de un álbum de fotos de hace veinte años y que confirma que la inspiración dosmilera continúa evolucionando. La cantante apostó por una falda y un top de punto de silueta ajustada con falda plisada en color verde, rematado con vivos negros y un gran logo de Chanel, casa que firma el conjunto y que aporta ese aire retro tan característico de la década. Una pieza que bien podría haber salido del armario de cualquier mujer entre 2005 y 2010 y que, sin embargo, hoy vuelve a sentirse muy actual.
Lejos de abrazar el Y2K más evidente, Abrams mira hacia una versión mucho más sofisticada de los dosmil y recupera esa estética más relajada, práctica y urbana que dominó el street style hasta aproximadamente 2015, cuando los básicos y las siluetas desenfadadas marcaron toda una generación. Una forma de recuperar el pasado sin caer en el disfraz, adaptando códigos que durante años parecieron olvidados. Porque la nostalgia ya no se limita a rescatar tendencias virales, sino a ampliar su mirada hacia esos estilismos cotidianos que marcaron una época.


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