La generación Z es la más expuesta a las redes sociales y, por lo tanto, la que tiene mayor acceso a estos gurús: según la asociación de profesionales en inversión de Estados Unidos (CFA Institute), el 37% de los jóvenes confía en los finfluencers para tomar decisiones financieras. Ribes achaca esta tendencia no solo a plataformas como TikTok o Instagram, sino también a nuestra escasa cultura financiera. En España, por ejemplo, “necesitamos incluir en nuestros programas de formación básica una asignatura de finanzas para conocer las diferencias entre los instrumentos bancarios y la importancia del ahorro o la fiscalidad, porque todo esto es algo elemental en nuestras vidas, algo a lo que todos vamos a tener que enfrentarnos una vez que tengamos recursos financieros”.
Un estudio de La Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) nos ayuda a entender cómo estos mensajes están calando más entre los jóvenes. Apenas el 8% de la población declara la inversión como uno de los fines principales del ahorro, con diferencias de género –un 10% en hombres frente a un 6% en mujeres– y edad: un 16% de los menores de 34 años destina sus ahorros a invertir, frente a un escaso 4% en el tramo de 45 a 54 y un 5% entre 65 y 74 años.
Pero no todo el contenido financiero que nos llega a través de las redes sociales es perjudicial. Existen expertos que ofrecen ideas sensatas, como Ribes, que defiende la planificación como base de la salud económica y aconseja a los jóvenes invertir con paciencia, diversificación y visión a largo plazo: “Tenemos que planteárnoslo como si fuera una empresa, es decir, teniendo una cuenta de resultados y un balance. Sobre todo cuando uno es joven y piensa en el interés compuesto, es decir, capitalizar el ahorro a largo plazo. Por eso es muy importante actuar no desde las falsas promesas, sino desde la constancia y la visión a futuro”.
Y una vez que tengamos ese ahorro, invertirlo con el fin de proteger nuestro dinero de la inflación, incluso si no tenemos conocimientos ni podemos permitirnos arriesgar: “Existen productos financieros que son válidos para cualquier inversor, como pueden ser los que en Europa se llaman Exchange Trade Funds (ETF). Estos son fondos índice en los que tú inviertes en carteras de valores, así evitas perder si una empresa sale mal y te aseguras un buen comportamiento a largo plazo”. Precisamente, Warren Buffett, famoso por el éxito de sus inversiones en bolsa, siempre ha promovido los fondos indexados –diversificados y de bajo coste– como la mejor opción para la mayoría de los inversores. Y es que a diferencia de los finfluencers, Buffett nunca ha creído en el éxito de la noche a la mañana, sino en estrategias a muy largo plazo.
Las ‘red flags’ del contenido financiero
Resultados inmediatos
“El primer síntoma es que te venden promesas de enriquecimiento rápido. Si tú a una persona le dices que va a ganar un 3% al año y que en muy largo plazo podrá proteger su dinero de la inflación, pues eso no vende. Ahora, si te dicen que con 1.000 euros puedes ganar unos 30.000, pues entonces eso es significativo para la gente que no tiene conocimientos y que cree que el influencer que habla lo hace desde el éxito. Cuando te parezca demasiado bonito para ser verdad, es que efectivamente es demasiado bonito para ser verdad”.
Productos complejos
“Los productos que te ofrecen siempre son cursos, libros o productos raros. La palabra técnica es productos complejos. Así es como los califica la CNMV, que advierte de que pueden generar muchas pérdidas a los clientes porque son productos con apalancamiento”. La CNMV exige a las entidades financieras reguladas realizar un test de conveniencia para determinar si el inversor comprende los riesgos del producto antes de la compra.
Sin certificaciones
“No están regulados por la CNMV, tanto los cursos como los servicios que ofrecen. O están regulados con licencias en Chipre, por ejemplo, que son licencias que han conseguido en países de dudosa reputación regulatoria, pero que no son miembros de los países ESMA y, por lo tanto, España no lo puede supervisar”.
No hay registros
En su guía Estafas y Fraude, la CNMV recomienda verificar siempre si una entidad figura en sus registros oficiales y no dejarse llevar por el “efecto manada”, incluso cuando las recomendaciones provienen de celebridades o perfiles aparentemente expertos. “Si están ahí, te garantizas de que la entidad pasa unos controles mensuales de revisión y unas inspecciones, por lo que es muy complicado que exista un fraude”, añade Ribes.

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