Y, sin embargo, al recorrer mentalmente aquellos años, le asalta cierta melancolía: “Muchos ya han muerto”, se lamenta. “El sida acabó con muchísima gente. Y también gente del mundo del rock’n’roll, que murió de sobredosis. Es horrible”. El duelo le ha tocado de cerca varias veces. Su madre murió en 2013 y desde entonces ha perdido a dos de sus hermanas mayores. “Hay momentos muy duros”, reconoce. “Por suerte tengo una mente que no recuerda las cosas malas. Solo lo bueno. Una especie de memoria selectiva”. Intenta enfrentarse de frente a la tristeza y la ansiedad. “Me digo a mí misma: ‘Hoy voy a ser feliz, voy a llenar mi vida de alegría’, y acaba sucediendo”.
Le anuncio que quiero hablar de sus dos matrimonios. Va en busca de otro cigarrillo a una cajita plateada junto a la chimenea y, por primera vez, parece ponerse a la defensiva. Su relación con Jagger fue tan amorosa como turbulenta. Terminó en 1999, después de que una aventura del músico con la modelo brasileña Luciana Gimenez acabara en embarazo. En 2000, Hall lo tildó públicamente de mujeriego. Ahora es más benevolente. Destaca que es un abuelo maravilloso. Todos los hijos adoran a su prometida, la coreógrafa Melanie Hamrick, de 38 años. “Se pasa bastante por aquí, viene a comer los domingos con Mel y el hijo de ambos, Dev. Son encantadores”.
También le atribuye al músico el mérito de mantener unida a la familia: unos 23 parientes cercanos y lejanos se juntaron en Navidad en Mustique. “Mick es un gran diplomático. Todos los hijos se quieren entre ellos. Todas las madres de los hijos se llevan bien. Es raro, ¿no? Simplemente se ha dado así la cosa”. ¿Cree que su relación con él suele malinterpretarse? “Bueno, sí, porque los periódicos inventan historias constantemente. Mick y yo nos llevamos muy bien. Solo se me ocurren cosas buenas de él. Ya sabes, cuando eres joven, la gente se encapricha y hace tonterías todo el tiempo, ¿no? Dios, qué suerte tengo de que eso ya no me pase… o casi”.
Cree que la amistad con un ex depende en gran medida de las circunstancias. “No quieres ser amiga de todos tus ex, ¿verdad? Hay personas que no son nada amistosas. Pero creo que, cuando tienes hijos con alguien, es importante mantener una buena relación”. Hace una pausa. “Con Rupert estuvimos casados seis años y medio y no tuvimos hijos, así que… bueno, pues eso”, me lanza una mirada elocuente. Le pregunto si siguen viéndose y niega con la cabeza. “No lo veo desde hace un par de años. Desde el divorcio”.

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