27/06/2026

Justin Bieber, lo de ir en calzoncillos a los Grammy 2026 es mi aspiración vital (y de estilo)

La foto que para mí representaba a la perfección esta idea de belleza descuidada (solo que no es del todo así) estaba protagonizada por la modelo Dree Hemingway, que había salido a pasear con unos pantalones de correr navy, un jersey negro de cashmere y un gorrito de lana de estibador. Pero su elección tenía truco, como la de Justin, porque sus pantalones de chándal eran de algodón, sí, pero estaban firmados por Burberry, y el bolso que llevaba despreocupadamente colgado era de Chanel. Por lo demás, la modelo iba sin arreglar, con un aspecto de cara lavada que en este caso parecía real, ¿pero era una decisión calculada? Lo más probable es que sí.

Entonces, pensé en la infinidad de fotos que había visto de otras modelos o celebs con look de calle y todas compartían una serie de preceptos: actitud despreocupada, prendas ligeras, nada encorsetadas aunque caras y cero producción. Pero aquí también había letra pequeña: para que la propuesta estilística funcionase había que cuidar hasta los detalles más nimios. Es decir, un cutis sin maquillaje debe estar hidratado; la melena, lustrosa; y, por supuesto, una buena manicura es innegociable si lo que se busca es formar parte de este club. ¿Pero quién puede hacerlo? Exacto, resulta más sencillo si eres una nepobaby y una modelo bellísima como Hemingway o una celebridad cargada de privilegios como Justin Bieber.

La reflexión se quedó aparcada hasta hace unos días. Había quedado con una amiga para ir a un concierto de estadio que resultó más aburrido de lo esperado. Horas antes, me había avisado de que vendría «muy tirada”. No me la creí cuando me lo dijo y recordé que en nuestra anterior cita me había advertido de manera similar, pero aquel estilismo suyo, el que trajo aquel viernes por la noche, después de una semana de trabajo infernal, me obsesionó durante semanas. Llevaba unos pantalones de pijama de Tekla, unas bailarinas blancas de Phoebe Philo (sin calcetines porque nunca tiene frío en los pies), una sudadera gris, una tote del museo Serralves y una gabardina beige de Burberry. Y de alguna manera su imagen me conectó con aquella foto de Drew Hemingway. Además, el look el de mi amiga me devolvió a la euforia que he sentido tantas veces al experimentar con la moda, a aquellos momentos en los que vestirse a diario como una punk era lo único que me importaba. Su look, imposible de copiar, con sello propio, elevado, neoyorquino, arty… se quedó conmigo durante días y me resultó sobre todo acogedor.

Esta segunda vez, mi amiga, dispuesta a repetir trend pero aplicando pequeños cambios, llegaba a nuestra cita con otros pantalones de pijama, unos mocasines con pelo que se parecían más a unas zapatillas de andar por casa y un bolso de cuero de estilo tote de la época del Céline con tilde. De nuevo, piezas seleccionadas con cautela, que no aparecen en ningún blog de moda y que tienen la impronta de cada una de las firmas seleccionadas. Le dije que me encantaba cómo iba vestida y juntas pensamos en cuáles serían los ingredientes para crear un look tan relajado como aquel para diario. Así que días después, elaboramos un moodboard mental en donde aparecían paseando celebridades como Jennifer Lawrence, Zoe Kravitz, Katie Holmes o Rosalía junto a Loli Bahia, todas ellas con joggers, flip-flips, sombreros de pescador, chanclas con calcetines o jerséis de lana amplios. ¿Pero por qué nos apelaban estas imágenes?

Ver fuente