Una boda en el campo: el enlace de Gadea Cañedo y Chino
Ni la lluvia pudo empañar el mágico día que vivieron Gadea Cañedo y Chino en su boda, celebrada el pasado 9 de mayo, fecha que coincidió con el quinto aniversario de su noviazgo. «Hicimos la boda que queríamos. Una celebración sencilla y familiar, éramos 60 personas, familia directa y testigos en nuestro sitio preferido, ese sitio que hemos creado juntos. Todos allí celebrando nuestros cinco años de noviazgo. Al final, una boda pequeña acaba teniendo un componente muy emotivo porque los invitados son todos muy cercanos y han vivido muy de cerca la relación», cuenta la novia. “Llovió mucho, pero eso al final también la hizo especial por la luz que tuvimos y por lo entregados que estaban los invitados”, añade.
La pareja realizó su boda civil en el campo. La ceremonia fue en un redil de ganado de principios del siglo XX y el banquete fue a pocos metros, en su propia cabaña, situada a una hora y media de Madrid.
“Camino de flores nos decoró el redil de piedras donde hicimos la ceremonia con musgo y margaritas silvestres que salían de las piedras, como si llevasen ahí toda la vida. También crearon unos muros florales hechos de encina y olivo para dividir el espacio y que no se viera la mesa de la comida en la que tomaríamos el aperitivo”, explican los novios. “El centro de mesa lo decoraron con plantas como salvia, romero, tomillo, lavanda, hiedra enana y margaritas silvestres”, prosiguen. Apostaron por tonalidades campestres que quisieron romper con el mantel de la mesa en cuadros vichy en colores blancos y negros.
Chino tiene experiencia en el mundo de los eventos –es socio de Ramiro Jofre– y por eso pudieron organizarlo todo ellos mismos. Para el catering contaron con El Huaso, que realizó un asado exquisito; Cashmere para el mobiliario; BC Carpas les colocó las carpas y las barras fueron cosa de Stafforo. Para las fotografías eligieron a Siii.Photo y para el vídeo con Nataliabrm.
Las invitaciones fueron cosa de Arte Papel. “Como curiosidad, tenían una acuarela de la cabaña donde nos casábamos hecha por mi madre y unos planos de llegada dibujados por mi padre –porque no es fácil llegar–”, reconoce Gadea. “Los nombres del sitting los hizo mi hermana, que es fundadora de When at Home, pintados a mano cada uno con un motivo campestre”, cuenta. “Mi hermana también le pintó las botas a algunas de mis amigas con flores inspiradas en el look que llevaron”, zanja.

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