Normalmente, no hay buen tiempo sin collar vistoso. Y eso pasa por llamativos charms que aportan un toque lúdico a cualquier estilismo. Este verano, por ejemplo, ha sido el de la sardina, aunque las gambas también han sido un reiterado motivo que desde hace mucho ostenta un hueco en el joyero de las vacaciones.
En el mismo contexto nace un collar que no distingue de temporadas. Y lo hace para adornar con un motivo muy particular. En algún momento de la película empezaron a crecer como setas los collares con colgantes de pimientos y hoy se han convertido en una auténtica obsesión. Modalidades hay para todos los gustos: podemos encontrar charms culminando collares de eslabones, pero también delicadas piezas de vidrio (a veces de Murano) adornando la parte delantera de gargantillas de perlas o de bolas. Minerva o Two June son dos de las firmas que han hecho de este referente un leitmotiv en sus piezas de bisutería. Por el nombre los reconocerás: muchos de ellos aluden al ‘chile’ o a su picantez para distinguirlos, aunque su color rojo y en ocasiones, su pedúnculo verde, resultan inconfundibles.
La costumbre del ‘cornicello’ napolitano
Que sea un recurrente en firmas italianas como Dolce & Gabanna tiene su sentido. El pimiento rojo en realidad es un cuerno pequeño (literalmente, ‘cornicello’ en italiano) que desde muy antiguo ha ejercido como amuleto italiano. Elaborado originalmente en coral rojo, abunda especialmente en tiendas de ciudades como Nápoles o Alghero (Cerdeña), donde hubo una gran tradición del mercado de joyas de coral. El cuerno sigue sus propias normas: estilísticamente debe estar retorcido y, esencialmente, tiene que ser un regalo para que dé buena suerte.



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