El objetivo era crear un espacio al que la gente fuese a divertirse, no tan centrado en la comida –aunque todo lo que sirven es una delicia– y que fuese un escenario abierto a cualquier plan: un desayuno tranquilo, un café acompañado de un bizcocho artesanal, una comida de trabajo, una cena romántica o unos cócteles con amigas. “Intentamos reinterpretar la clásica taberna española, que en algunos puntos se ha perdido, pero con un toque parisino”, explica Agustín. “Queríamos que fuese un espacio lindo, acogedor y donde la gente se lo pase bien”, añade Mercedes.
No se define como restaurante ni coctelería –aunque cumple con los requisitos de ambos–. “Le Clan es un espacio vivo donde convergen gastronomía, arte y música. Un lugar donde lo social y lo sensorial se mezclan con naturalidad; donde cada visita puede ser diferente, pero la energía siempre es la misma: cálida, acogedora y con carácter”, asegura Mercedes.
Por las mañanas, ofrecen una carta de desayuno y brunch donde el café de especialidad se puede acompañar de deliciosos platos inspirados en clásicos de diferentes partes del mundo: Huevos turcos con yogur especiado, Benedictinos con salmón y salsa holandesa, el Blondie de arándanos o la variedad de bollería artesanal se sitúan entre los favoritos. La propuesta cambia a partir del mediodía con el fin de ofrecer un menú del día flexible y saludable. En este sentido, las ensaladas de autor – componen un primer plato que se completa con un principal a elegir entre la pesca del día, la Milanesa de pollo y la Entraña marinada; este último es, sin duda, el plato estrella de Le Clan: jugosa, marinada con una salsa bulgogi que hace que no se parezca a ningún otro plato de carne que puedas comer en la ciudad. Cuando cae la noche, el local se viste de gala. En su carta ofrecen una propuesta mixológica como acompañamiento de una carta que mezcla la cocina mediterránea con toques internacionales y de la que querrás probarlo todo (sí, to-do).



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